COMUNIDAD VIAJERA






mask slider

Nefertiti, la enigmática Dama del Nilo y una de las figuras legendarias del Antiguo Egipto

Publicado el 12/01/2019 en Blog

En noviembre de 2019 volveremos a viajar a EGIPTO, un destino único, lleno de encanto y misterio. Aquí os dejo una breve reseña de uno de los personajes más interesantes que ha dado la historia antigua de este país.

Nefertiti (1370-1330 a.C.) es una de las figuras legendarias del Antiguo Egipto. Pintores, escritores y cineastas se han sentido fascinados por esta inteligente y bella mujer, a la par que enigmática. Fue la amada esposa de Amenofis IV (1352-1336 a.C.), el faraón que, en 1364 a.C., subió al trono y cambió su nombre por el de Akhenatón. El nuevo soberano llevó a cabo una revolución religiosa dando la espalda a los antiguos dioses para imponer un culto monoteísta en honor de Atón, el dios del disco solar. En esta misión, el faraón contó con la complicidad y el apoyo de su esposa Nefertiti, a la que elevó al rango divino, lo que le otorgó más poder que el que ninguna otra reina hubiera tenido anteriormente (salvo Hatshepsut). Él y su esposa Nefertiti actuaban como los únicos intermediarios entre el pueblo y Atón. Al principio, el pueblo creyó que el dios Sol había regresado a la Tierra encarnado en la familia real. Se desató un sentimiento de euforia colectiva que tuvo una fuerte repercusión en el arte y la arquitectura de aquel período. Se enfrentó al clero de Amón, que lo consideraron hereje y, tras cinco años de gobierno en Tebas, trasladó la capital a una nueva ciudad, que él mismo fundó a medio camino entre Tebas y Menfis, y a la que bautizó con el nombre de Akhetatón, (“el horizonte de Atón”), hoy conocida como Tell el-Amarna.

No se sabe con certeza cuándo se casaron Akhenatón y Nefertiti. Quizá lo hicieran siendo niños, pues tal costumbre estaba bastante extendida entre la familia real; de hecho, éste fue el caso de los padres del faraón, Amenofis III y Tiyi. Tampoco se conoce la procedencia exacta de Nefertiti. El significado de su nombre, “la bella ha llegado”, hizo suponer en un principio que venía de algún país extranjero, y que fue ella quien introdujo las ideas monoteístas. Parece cierto que el padre de Nefertiti era Ay, quien más tarde alcanzó el rango de faraón, sucediendo a Tutankamón, tras la muerte prematura de éste. Se sabe que Ay estaba casado con una mujer llamada Tey, que no era la madre de Nefertiti. A partir de aquí vienen las especulaciones de su origen: si procedía de Nubia o si era una princesa del país Mitani. Lo cierto es que quedó huérfana de madre cuando aún era pequeña y Tey fue su madrastra.

Nefertiti tuvo una notable influencia en el gobierno de su marido, al que, sin embargo, no le dio un heredero varón. Dicho “honor” le correspondió a Kiya (identificada como con una princesa mitannia), la segunda consorte del faraón, que dio a luz a Tutankamón. A esa mujer también le rodea un manto de misterio. Poco se sabe de ella, aunque es probable que Nefertiti siempre la contemplase como una amenaza. Algunos opinan que la reina incluso se encargó de eliminarla. Lo cierto es que hacia el décimo año del reinado de Akhenatón, la figura de Kiya desaparece, y la de Nefertiti cobra nuevo protagonismo. Pero el duocécimo año de reinado, desaparece por completo de los escritos de los papiros y los grabados de piedra. Algunas hipótesis hablan de una muerte violenta; otros piensan que por algún hecho concreto pudo perder su influencia y prestigio; o incluso, una especie de divorcio. A partir de aquí, hasta el fallecimiento del faraón, y posteriormente hasta el inicio del reinado de Tutankamón, la cosa se lía bastante. Para empezar la muerte de Nefertiti no está tan clara. Su desaparición coincide con el ascenso de la princesa Meritatón (hija mayor de Akhenatón) a gran esposa real y la aparición de la fantasmal figura de Smenker, el nuevo corregente del faraón (y esposo de Meritatón). Sin embargo, muchos han querido ver en todo esto el último ascenso de Nefertiti en el poder, pasando de reina-faraón a un faraón masculino, y su hija pasaría a ser la gran esposa real.

Tras el fallecimiento del faraón y hasta el inicio del reinado de Tutankamón, el trono estuvo ocupado por Neferneferuatón (exquisita es la belleza de Atón). Durante mucho tiempo se creyó que este faraón era Smenker. Sin embargo, investigaciones más recientes han llevado a pensar que con ese nombre reinaron dos personas distintas: el propios Smenker, y una mujer. Al ser este nombre una variante de Nefertiti, son cada día más los especialistas que sospechan que, durante unos pocos años, la enigmática dama lideró el gobierno de Egipto.

En 1912, durante unas excavaciones encabezadas por el egiptólogo alemán, Ludwig Borchardt en Tell el-Amarna, se localizó en el estudio del escultor real Tutmose, el hermosísimo busto de Nefertiti, considerada como una de las obras maestras del arte egipcio. Tras su hallazgo fue adquirido por el empresario y coleccionista alemán James Simon, que lo donó al Ägyptisches Museum Berlin (Museo Egipcio de Berlín).

COMÉNTANOS

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Page 1 Created with Sketch.
Page 1 Created with Sketch.
Page 1 Created with Sketch.
Page 1 Created with Sketch.
Ningun comentario disponible