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Drácula, el mito de Bram Stocker, la historia y la leyenda de Vlad Tepes, Vlad el empalador

Publicado el 13/03/2019 en Literatura

Vlad III, nacido como Vlad Draculea (1431- 1476) y conocido como Vlad el Empalador (en rumano Vlad Tepes), fue príncipe de Valaquia, situada al sur de Rumanía, entre 1456 y 1462. Luchó contra el imperio otomano que amenazó su país. Era ortodoxo, aunque posteriormente se convirtió al catolicismo.

Transilvania se asocia a la figura legendaria del conde Drácula, el personaje de Bram Stoker en la novela homónima. La popularidad del cine ha convertido a este voivoda (gobernador de una provincia, o comandante de una fuerza militar) en uno de los reyezuelos más populares de la historia universal. Sin embargo, sobre los antecedentes históricos del mismo se tienen escasos conocimientos y la mayor parte de las anécdotas son apócrifas y corresponden más al mito que al personaje de carne y hueso.

Drácula, cuyo verdadero nombre era Vlad Tepes, nació en Sighisoara (Transilvania) en 1431. Su padre, voivoda de Valaquia, pertenecía a la Orden del Dragón Derribado, fundada en 1418 para luchar contra los turcos. En el seno de la Orden se le conocía con el apodo de Dracul, “diablo” en rumano. Vlad Tepes, segundo hijo de Vlad Dracul, fue conocido a partir de ese momento como Vlad Draculea, es decir, Vlad hijo de Dracul. Drácula recibió educación cristiana en Transilvania, pero a la edad de trece años su padre lo entregó en prenda a los turcos para garantizar la paz. El joven Vlad Tepes permaneció cautivo en Turquía de 1444 a 1448.

Al término de su exilio en Turquía, se enteró de que su padre Vlad Dracul y su hijo Mircea murieron en 1447 tras largas luchas por el trono de Valaquia. En julio de 1456, Vlad Tepes recibió el título de voivoda de Valaquia. A partir de ahí se iniciaron violentas campañas militares contra los turcos.

En 1459 Basarab, pretendiente al trono de Valaquia, se levantó contra Vlad Tepes, el cual repremió la subversión con algunos de los métodos más sanguinarios de la época, aprendido de los turcos. El sobrenombre de El Empalador acompañó desde ese momento a Vlad Tepes, y contribuyó a acrecentar su leyenda, escrita con sangre.

De todas las formas de tortura, el empalamiento se cita entre las más dolorosas y crueles. Lo que viene a continuación puede herir la sensibilidad del lector.

Describimos la metodología que utilizaba este personaje: consistía en colocar a la víctima en el suelo con las extremidades extendidas y atadas a sendos palos. A continuación se le introducía en el ano una estaca de madera, de longitud superior al empalado, afilada en uno de sus extremos y untada de aceite. Después de soltaban las cuerdas que sujetaban las extremidades al palo y se erguía la estaca con la víctima ensartada en ella. El cuerpo, debido a su propio peso y al aceite de la estaca, se deslizaba de arriba abajo lentamente hasta que la punta del palo aparecía por el estómago, pecho u hombro, tras una lenta agonía que duraba horas e incluso días.

En 1460, Vlad Tepes y el nuevo rey de Hungría, Matías Corvino, firmaron una alianza contra los turcos. En 1462 Vlad derrotó sucesivas veces a las tropas otomanas y confirmó su valía como estratega. Giurgiu cayó en poder de Drácula que saqueó la margen derecha del Danubio e hizo empalar a miles de turcos. Posteriormente, Matias Covino, apresó a Tepes, confinándolo en una cárcel de Budapest durante doce años. Los motivos: por un lado el descontento húngaro por la postura ante el turco de Vlad Tepes, y por otro la codicia; Corvino quería apropiarse de las cuarenta mil monedas de oro que el papa Pío II había entregado a Vlad para aprovisionar a sus tropas.

Tras ser puesto en libertad, Drácula regresó a Valaquia y continuó su campaña contra los turcos. En 1475 conquistó y arrasó la ciudad bosnia de Srebnica. En 1476 luchó en Moldavia al lado de Esteban el Grande, y ese mismo año ocupó el trono de Valaquia por tercera vez. Con la ayuda de los otomanos, Laiota Basarab, príncipe de Valaquia, atacó por sorpresa a Vlad y le dio muerte. Siguiendo las órdenes del sultán, le cortó la cabeza y la envió a Constantinopla como testimonio de su desaparición. La cabeza de Drácula quedó expuesta en el serrallo de Topkapi y su cuerpo fue supuestamente enterrado en el monasterio del lago Snagov, cerca de Bucarest.

La crueldad de Vlad Tepes en el campo de batalla es el origen de una leyenda que Bram Stoker amplió y difundió en su obra Drácula. Y, en verdad, algunos hechos protagonizados por Vlad Tepes resultan escalofriantes. Se cuenta que solía cenar rodeado de moribundos a quienes había ordenado empalar, e incluso es historia que mojaba pan en la sangre de sus víctimas. Sin embargo, esta costumbre nada tiene que ver con el clásico vampirismo y mucho con los ritos de magia simpatética. Beber la sangre del enemigo configuraba un acto de transmisión de su poder y fuerza; durante siglos se consideró que la sangre era el “fluido vital”.

En cierta ocasión varios embajadores extranjeros visitaron a Vlad Tepes y rehusaron quitarse el sombrero ante el voivoda alegando que no tenían por costumbre descubrirse. Vlad Tepes, enfurecido por el menosprecio, ordenó fijar, con clavos, los sombreros en las cabezas de los embajadores.

Los gitanos y pobles nunca fueron del agrado de Vlad Tepes quien los consideraba improductivos. Drácula presuponía que eliminando a los pobres se eliminaba la pobreza y por ello reunió en un suntuoso banquete a todos los mendigos y gitanos de su reino. Cuando hubieron saciado su hambre y su sed, cerró las puertas de la sala y ordenó prender fuego a la habitación. Otro relato que habla de la crueldad y métodos expeditivos del voivoda, narra cómo una mujer que había cortado una camisa para su esposo, murió empalada al haber equivocado las medidas y dejar el faldón corto. El hombre mostraba parte del vientre, cosa que se consideraba impúdica. En otra ocasión, un noble acudió a cenar en compañía de Vlad Tepes rodeado de empalados. Como el nombre no podía soportar el olor nauseabundo de los cuerpos a medio descomponer, se tapó la nariz. Vlad Tepes mandó empalar al noble en una estaca que sobresalía de las demás para que pudiera respirar mejor.

Drácula reinó con métodos crueles a tenor del miedo que infundía en sus súbditos. Prueba de ello es la copa de oro que mandó colocar sobre la fuente de Tirgoviste para beber agua, y pese a la miseria y a la cantidad de pobres que deambulaban por el país, nadie osó robarla. En 1462, animado por sus éxitos militares, cruzó el Danubio y penetró en el territorio dominado por los otomanos, donde derrotó a las tropas turcas. Vlad envió un informe a Matías Corvino sobre sus campañas en el Danubio. Dicho documento refleja de manera fidedigna sus métodos: empaló y mató a hombres, mujeres, ancianos y niños; en total 24.000 personas. El informe iba acompañado de dos sacos repletos de cabezas, orejas y narices de sus víctimas. Fue tal el terror que despertó entre los turcos, que una parte de la población de Constantinopla, abandonó la ciudad por miedo a que Vlad la conquistara, con el apoyo de los que todavía añoraban Bizancio.

EL AUTOR DE DRÁCULA

Abraham (Bram) Stoker (Clontart, 8 de noviembre de 1847 – Londres, 20 de abril de 1912), es el escritor irlandés que dio vida a este personaje inmortal, creando una de las obras más influyentes dentro de la literatura de terror. Después de pasar importantes problemas de salud en su niñez (sufrió una parálisis que le impedía andar), cursó estudios de matemáticas en la Universidad de Dublín.

Fue representante y secretario del actor teatral inglés Henry Irving, uno de los más populares de la época. Durante veintisiete años desempeño este trabajo, encargándose de su correspondencia y acompañándolo en sus múltiples giras. Las malas lenguas dicen que también fue su amante.

A pesar de escribir numerosas novelas y cuentos cortos, su fama se debe, casi exclusivamente a la ya citada obra de Drácula, una novela que construyó a través de diarios y cartas, en la que da vida al conde vampiro de Transilvania. Al principio, Stoker, aunque ya había decidido escribir una historia de vampiros, no tenía ni idea de dónde localizaría ni qué nombre darle al sangriento noble. Pero entonces encontró un libro sobre Vlad Dracul en la biblioteca de Whitby durante unas vacaciones y conoció a un húngaro que le habló de Transilvania (que significa “la tierra más allá de los bosques”), de repente, las piezas encajaron. Fue así como Stoker se sumergió en la sala de lectura de la biblioteca del Museo Británico y lo absorbió todo, desde geografía hasta folclore rumano y mitología de vampiros.

El relato se basa en diversas leyendas previas, a las que Stoker consigue integrar, dándole al texto una unidad argumental, con inquietantes resonancias eróticas y simbólicas.

ARGUMENTO DE LA OBRA

El conde Dracula, interesado en adquirir unas propiedades en Londres, envía a un abogado llamado Jonathan Harker al castillo que el conde posee en Transilvania (Rumanía). Ya en el castillo, el abogado comienza a sentir cosas extrañas, como la sombra del conde Drácula que se mueve independiente o que su imagen no se refleje en el espejo. El conde, al poco le pide que se quede durante un mes en el castillo. Aparecen en escena en esos momentos, tres bellas mujeres que intentan “morder” a Harker, ante lo cual el conde les grita que no se acerquen al abogado. Pasados unas semanas, Haker dedice escapar, cosa que consigue una noche. Muy débil, llega a una iglesia, donde las monjas le atienden.

Su mujer, en compañía de su amiga Lucy, permanecen en Londres. A esta última, una noche, un ser extraño la ataca mientras duerme. Intuyen que está pasando algo que no es normal, y llaman al doctor Abraham van Helsing, experto en enfermedades sobrenaturales. A Lucy le faltaba mucha sangre y finalmente muere. El Doctor se percata de que Lucy tiene dos hendiduras en el cuello, y se da cuenta de que ha sido mordida por un vampiro. El conde toma la apariencia de cuando era joven para intentar seducir a la esposa de Harker, ya que se parece a su mujer, fallecida hace 400 años.

Por su parte, el Dr. van Helsing descubre que quien atacó Lucy era el mismo Vlad Dracula, el vampiro al que había estado buscando durante toda su vida. Van Helsing sabe que Lucy se ha convertido en un vampiro, por lo que convence a su marido para ir al cementerio donde le clavan una estaca en el corazón. Al volver a la casa ven que Drácula está con la mujer de Harker, que la quiere convertir en vampiro. Ellos le disparan y Drácula huye pero dice que volverá.

Pero Van Helsing les dice que tienen que ir a Transilvania para acabar con Dracula. Ya en Transilvania tienen una fuerte pelea con Dracula, pero al final consiguen clavarle una estaca en el corazón y cortarle la cabeza y vuelven a Londres.

LOS LUGARES DE LA NOVELA

Los capítulos del libro situados en Transilvania están perfectamente documentados, es decir, que existen en verdad los lugares visitados por su protagonista, Jonathan Harker. La remota ciudadela de Poienari, en la frontera de Transilvania con Valaquia, donde se suicidó la mujer del Empalador. Y otros lugares que visitaremos con VAGAMUNDOS en nuestro viaje de septiembre por Rumanía y Bulgaria, como Brasov, donde Tepes empaló a mucha gente, y donde no muy lejos se encuentra el castillo de Bran, en el que, se dice, estuvo brevemente encarcelado. La bonita ciudad sajona de Sighisoara puede que parezca sacada de un cuento de hadas, pero como sabemos, también es el lugar donde nació Vlad. Seguiremos las huellas de Jonathan Harker por el norte de Transilvania en Bistrita, la ciudad medieval que visitó la víspera del día de San Jorge donde los lugareños le aconsejaron que no se dirigiera a su destino, el castillo de Drácula. Desde allí queda un breve tramo al volante por el solitario desfiladero de Tihuta (o Paso de Borgo). En lo alto del paso, en el lugar exacto donde Harker describe que estaba el castillo, se halla el Hotel Castel Drácula, con su aire gótico, alfombras rojas y animales disecados en la recepción, sin olvidar la cripta, que provoca algún que otro infarto.

Del 17 al 28 de Septiembre: VIAJE a RUMANÍA y BULGARIA – 12 días

(Sofia – Monasterio de Rila – Plovdiv – Veliko Tarnovo – Brasov – Castillo Bran (Drácula) – Garganta Bicaz – Monasterios de Bucovina – Paso Tihuta – Bistrita – Sighsoara – Biertan – Sibiu – Sinaia – Bucarest)

Combinados dos países con gran interés cultural e histórico, y que hacía mucho tiempo que queríamos visitar. Por un lado BULGARIA, ubicada entre Europa y Asia, es un tesoro donde confluyen las culturas tracia, bizantina y romana. Pasearemos por las empedradas calles de Plovdiv, una de las ciudades más antiguas de Europa, donde podremos contemplar ruinas romanas, pintorescas casas medievales y edificios del siglo XVII con sus techos tan inclinados que casi se tocan con los edificios de enfrente. Una vez en Sofia, la capital, pasearemos por sus grandes avenidas de corte soviético, y visitaremos sus catedrales. Nos desplazaremos hasta el Monasterio de Rila, gran centro de la cultura cristiano ortodoxa, emblemático para toda la región de los Balcanes. En Velinko Tarnovo, donde es evidente la influencia de la dominación otomana.

En RUMANÍA, con sus castillos de cuento y ciudades medievales, enriscadas fortalezas que nos hablan de leyendas de vampiros, iglesias pintadas con vivos colores, montañas rocosas y suaves colinas, pueblos tradicionales que parecen de otra época y unos paisajes fantásticos. Recorreremos lo más interesante de este país. Visitaremos, cómo no, el Castillo de Bran, el del Conde Drácula, con sus torres y almenas, dominando un puerto de montaña de Transilvania, rodeado de bosque y niebla. Los originales Monasterios de Bucovina, ejemplo de tradición ortodoxa con toques latinos, con sus coloridos frescos exteriores, que han conseguido sobrevivir intactos a los duros inviernos de la región. En Transilvania no dejaremos de visitar su legado arquitectónico, con una serie de iglesias fortificadas, atalayas y murallas de piedra que salpica el paisaje entre Sighisoara y Sibiu, ciudades que nos transportarán al ambiente del Medievo. Y finalizaremos en Bucarest, sus modernos cafés, las elegantes villas art nouveau y algún vestigio comunista sorprendente, como el Palacio del Parlamento.

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