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El taoísmo, religión tradicional de China, mística y compleja con conceptos muy antiguos

Publicado el 23/03/2019 en Literatura

El taoísmo es la religión tradicional de China, se basa en conceptos sumamente antiguos, comunes al confucianismo, como la alternancia yin-yang y el principio unificador tao. Es poco conocida en occidente, a pesar de que posee una enorme cantidad de textos, entre los que destaca el Tao-te Ching, la obra china más traducida.

El tiempo en el taoísmo queda oscurecido por toda una mística que niega incluso los límites de la vida humana para predicar la posibilidad de una inmortalidad de carácter físico. Como quiera que este concepto se opone a la razón común, el estudio del taoísmo se interna en un mundo que exige el abandono de ciertas certezas y en el que los hitos históricos se diluyen generando un mensaje atemporal.

Los taoístas sostienen que sus enseñanzas provienen de Huang-ti, el emperador amarillo, que data de los siglos XXVII-XXVI a.C., y que es considerado como el prototipo de sabio taoísta que fue capaz de crear, con 100 años, el «elixir dorado», chin-tan, que le convirtió en un ser inmortal, por lo que, obviamente, fue elevado a los cielos y convertido en un mítico emperador del centro del mundo, correspondiente al elemento tierra, quintaesencia de la sabiduría, la cual se perdió.

Estamos hablando de una religión difícil de definir y mucho más de comprender, incluso en sus orígenes, puesto que existen investigadores que dan alguna credibilidad a las tradiciones legendarias y postulan un taoísmo muy arcaico, al tiempo que otros defienden que solamente a partir del siglo IV a.C. se puede hablar de auténtica documentación que haga fiable a esta religión.

El taoísmo es, pues, una religión de primer orden, dotada de un gran número de escritos, la mayoría imponentes, que solo han sido conocidos y valorados con objetividad por los estudiosos no chinos a partir de la década de los treinta del siglo pasado.

PRINCIPALES CORRIENTES TAOÍSTAS

Dada su dificultad y complejidad, el taoísmo se ha intentado explicar por medio de teorías sintetizadas. De forma reiterada se ha establecido una distinción entre el taoísmo filosófico (tao-chia) y taoísmo religioso (tao-chiao). El primero (tao-chia), ha sido considerado como el más puro por un elevado número de sinólogos, condicionados por prejuicios religiocéntricos y etnocéntricos. Tiene a sus principales representantes en los siglos IV-II a.C.

El taoísmo religioso (tao-chiao) generó una teología muy complicada, a partir de los siglos II-III, con modelos de culto bien diferenciados y un interés primordial en la consecución de la inmortalidad física. Sin embargo, la distinción entre estas dos escuelas apenas tiene interés, ya que gran parte del tao-chiao se basa de modo muy explícito en el interior, mientras que algunos taoístas «filósofos» insisten en la búsqueda de la inmortalidad. No parece pues que el tao-chia y mucho menos el tao-chiao tengan una verdadera cohesión, ya que las subescuelas son muy numerosas, con enseñanzas muy variadas y distintas.

Es conveniente abordar el estudio del taoísmo con criterios bien diferentes, separados del mensaje de mayor o menor pureza. Hay que plantear que existieron diversos modos de entender la religión, según épocas y cambios sociales. Hubo un taoísmo individual y aristocrático bien desarrollado por pequeños grupos de letrados, alejado del taoísmo popular, que centraba todo su interés en los ritos de cohesión y en una magia práctica que favorecía la creación de talismanes y el uso de recetas. También existió un taoísmo de masas que unificó, alrededor de un mensaje milenarista, a grupos de opositores descontentos con el poder imperial, frente al que contrasta un taoísmo de estado que desarrollaron algunos gobernantes, como en el reino Wei, o un taoísmo monacal que organiza la práctica imitando el estilo de los monasterios budistas.

En definitiva, el taoísmo tiene su mejor ejemplo, para entender su complejidad, en su tradición escrita, muy abundante y extremadamente variada y muy poco conocida en occidente.

PROTAGONISTAS

Lao-tzu

Sobre el sabio Lao-tzu se han publicado una serie de datos biográficos que le hacen parecer más una leyenda que algo verosímil. Dicha leyenda cuenta que era mayor que Confucio y que tuvo con él una conversación de la que salió vencedor. Desempeñó el trabajo de responsable de los archivos de la corte de uno de los emperadores Chou, pero tras una serie de desencuentros con el monarca acabó por marcharse hacia occidente, donde en la frontera de Hsien-ku y a petición del guardián del paso dejó escrito el compendio de su sabiduría en 5.000 caracteres para más tarde desaparecer.

Otra tradición mítica tardía lo convierte en maestro del Buda. Se le atribuye la escritura del Tao-te Ching. En este escrito, Tzu plantea que la sabiduría personal y la armonía de la sociedad se pueden alcanzar siguiendo el tao, que consiste en un camino personal para adaptarse al orden natural sin perturbarlo, lo que ha venido a llamarse «actuando sin actuar».

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