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El viaje de VAGAMUNDOS a través de «Las mil y una noches» | Orígenes y fechas

Publicado el 07/03/2019 en Literatura

La procedencia de los cuentos de Las mil y una noches es muy variada: Mesopotamia, Persia, Grecia, India, Egipto o Siria, entre otros. Además se evidencian influencias que vienen de épocas muy lejanas, como pueden ser la epopeya sumeria Gilgamesh, la Biblia, la Odisea de Homero o la literatura sánscrita. Con relación a esta última, hay que decir que el modo de concatenar los cuentos, ya se encuentra en el Mahaharata y en el Panchatantra, así como en otros textos sánscritos, y la figura y estrategias de Sherezade se remontan a la India del siglo VI, y ya aparece en la escritura sagrada del jainismo Uttaradhyayana Sutra, un compendio de historias que se desarrollan en India. Estas historias acabarán llegando a Persia a finales del siglo IX.

En el Kitab al-fihrist (Libro del índice), de Ibn al-Nadim, publicado en el año 978, hay una referencia a un conjunto de cuentos persas de la época Sasánida (los Sasánidas reinaron en Irán desde el año 224, llegando a constituir un imperio poderoso y refinado, que sucumbió a los árabes en el año 637-651). Ibn al-Nadim los llama Hazar Afsanah, que significa, más o menos, mil cuentos de aventuras. En ellos se habla ya de Sherezade y de la costumbre del rey Sahriyar de matar cada mañana a una nueva esposa. Según Ibn al-Nadim, este libro, seco y sin valor, era una de las lecturas favoritas de Alejandro Magno, que se hacia leer una narración cada noche. Se trataría de un libro muy antiguo que no ha llegado hasta nosotros. Unos años antes, en el 957, al-Masudi, en un texto llamado Muruch al-Dalah (Praderas de Oro), cita también el libro Hazar Afsanah, y le da el nombre con el que será conocido en el mundo árabe: Alf layla walayla (literalmente «mil noches y una noche»). Los cuentistas populares fueron creando y transformado a gusto de la religión, las costurmbres y el espíritu árabe, los temas. Se fueron añadiendo con el tiempo nuevos argumentos y relatos. El mundo musulmán de las distintas épocas, desde Damasco a El Cairo, y desde Bagdad a Marruecos, iba quedando reflejado en Las mil y una noches.

Finalmente, este conjunto de relatos con un nucleo persa, y con aportaciones indias, egipcias, griegas, árabes o incluso chinas, comenzó a introducirse en Europa en el siglo XI, a través de los juglares que acompañaban a los cruzados.

La influencia de estos textos se detecta ya en textos renacentistas españoles e italianos. Pero mientras que en Occidente se asimilaban en textos depurados estéticamente, como El Decamerón, en el mundo árabe se mantenía la idea de que no era un libro valioso y los cuentos se transmitían de forma oral, en los mercados y bazares. Fue el éxito alzanzado en las cortes europeas por la traducción de Galland en el siglo XVIII, lo que hizo que a mediados del XIX, los críticos y literatos árabes volvieran sus ojos hasta esta obra y comenzaran a reivindicar su valor estético e histórico.

ARGUMENTO DE LA OBRA

Todo empieza en un lejano tiempo y en un remoto país, cuando el rey Sasánida que dominaba la India y China, dividió su reino entre sus dos hijos. El rey Sahriyar, advertido por su hermano, descubrió la infidelidad de su esposa, mandó matarla y para castigar a todas las mujeres, decidió desposarse, cada noche, con una doncella a la que hacía asesinar al amanecer. Después de haber repetido esta funesta ceremonia, con 3.000 mujeres, llegó el momento en que Sherezade, la hoja mayor del Gran Visir, se ofreció como esposa, ante el dolor de su padre que no quería perderla. Pero Sherezade tenía un plan, y la primera anoche, después de que el rey la poseyera, hizo llamar a su hermana para despedirse de ella y contarle y cuento. Al llegar el alba, el rey estaba tan interesado en lo que Sherezade contaba, que le perdonó la vida para conocer el final del cuento. El sultán se entusiasma con cada relato, pero la muchacha interrumpe la narración antes del amanecer y promete el final para la noche siguiente. Sherezade va uniendo historias de manera interminable para que Sahriyar no la decapite. Cada noche no equivale siempre a un cuento, porque algunos se alargan durante muchas veladas. Mil y una noches después, el rey reconoció que Sherezade era pura, casta y noble y olvidó para siempre la horrible costumbre de matar a sus esposas, con lo cual todos vivieron en la más dulce y feliz de las vidas.

Esta es la idea global de la obra, que comprende una extensa recopilación de cuentos árabes con una estructura no muy habitual, ya que no se trata de una novela, sino de un conjunto de cuentos que se han ido añadiendo, por distintos escritores y traductores.

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