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Historia de Chipre, uno de los países más conquistados de Europa

Publicado el 03/02/2019 en Literatura

Hay que remontarse muy atrás en el tiempo para conocer el peso histórico de Chipre, muy superior al tamaño del país. Ubicado en una zona estratégica y con recursos agrícolas, forestales y minerales, hicieron de la isla un centro comercial y cultural, al mismo tiempo que ascendía su importancia estratégica, lo cual le abocó a ser un blanco de invasiones y conquistas.

Los primeros asentamientos coloniales se remontan al Período Neolítico -7000 a.C.-, siendo el de Jirokitía el que mejor se conserva de todos. Es en la época del Bronce -2600-1000 a.C.- cuando Chipre gozó de una formidable reputación por su producción de cobre, del cual procede su nombre, Chipre.

En dicho Período Superior del Bronce se asentaron los aqueos-griegos -1000 a.C.-, dejando un poso decisivo en su identidad cultural. Los fenicios llegaron durante el Período temprano del Hierro, creando asentamientos en la región de Amathus y Kition. Dada su importancia estratégica, algunos emperadores del Cercano Oriente, invadieron y conquistaron la isla. Fueron los asirios, entre los siglos VIII y VII a.C., primero y los egipcios a continuación en el siglo VI a.C., finalizando con los persas en el año 525 a.C. Es bajo la dominación persa cuando los chipriotas gozaron de cierta autonomía y se les permitió mantener a sus reyes.

La ciudad más poderosa de las distintas ciudades-reino de Chipre fue Salamina y, en el año 499 a.C. durante la soberanía del Rey Onisilos, se rebeló contra el dominio persa. Fracasaron, igual que los siguientes intentos de los griegos por liberar Chipre, entre ellos los del Rey Evágoras de Salamis, en el año 345 a.C. Pero no fue hasta el año 331 a.C., cuando Alejandro Magno liberó Chipre del yugo de los persas, ayudando de paso los chipriotas a Alejandro Magno a conquistar Fenicia. Tras la muerte del rey de Macedonia, Chipre fue objeto de disputas entre los generales que le sucedieron debido a su riqueza y ubicación estratégica, cayendo finalmente ante los Ptolomeos de Egipto.

Fue en el año 58 a.C. Cuando Chipre fue anexionado al Imperio Romano. Roma se hallaba en posesión de Cirene, Sicilia y Siria y logró cercar a los Ptolomeos-Egipcios, consiguiendo la conquista en el año 30 a.C. Durante el dominio romano, Chipre gozó de prosperidad y, sobre todo, de paz. El cristianismo se introdujo en la isla a partir del año 45 de nuestra era y fue gracias a los apóstoles San Pablo y San Bernabé y, llegados al año 293 d.C., cuando Diocleciano dividió el imperio, Chipre quedó ubicado en su parte oriental, lo que más tarde se conoció como Imperio de Bizancio.

El Concilio de Éfeso concedió a la Iglesia de Chipre carácter autocéfalo, en el año 431 d.C., consiguiendo su independencia jurisdiccional. Este período de paz se vio interrumpido en el siglo VII cuando tuvo lugar la conquista árabe de Siria y Egipto. Fue entre los años 648 y 688 d.C., en el curso de su avance hacia Occidente, cuando los árabes realizaron numerosos intentos de conquistar Chipre, dentro de la guerra contra el Imperio Bizantino y el deseo árabe de arrebatárselo a estos últimos, debido a su importancia estratégica. Ya en el año 688 d.C., ambos bandos acordaron compartir los ingresos tributarios, mientras que Chipre conseguía una mayor autonomía.

Chipre se convirtió entonces en un punto muy próspero y de gran importancia económica entre Bizancio y los países islámicos hasta el año 956 d.C., cuando fue reconquistada por el emperador bizantino Nikiforos Focás. Durante este período, más concretamente durante el siglo XII, fueron fundados numerosos monasterios, entre los que destacan Kykko, Majerás y San Neófitos.

Los Cruzados, que venían de obtener resonantes éxitos en la primera Cruzada, en el año 1099 d.C., habían fundado sus propios Estados-cruzados en Siria y Palestina y, es entonces, cuando observan la importancia de Chipre, aumentando su interés por conquistarla, dado que era rico y carecía de defensas. En 1185, el soberano Isaakios Comninos, que salió vencedor, se rebeló contra el dominio bizantino y se proclamó Emperador de la isla, aunque esto fue muy breve, ya que en 1191, el ejército de la tercera Cruzada, cuyo mando recaía en el Rey Ricardo de Inglaterra -Ricardo Corazón de León- conquistó Chipre. Siendo consciente de la importancia de Chipre como puesto de avanzada y aprovisionamiento de los Estados-Cruzados Siria y Palestina, la valoró en su justa medida y la ofreció luego -venta- a la Orden de los Caballeros Templarios, quienes después, tras una insurrección de los chipriotas, procedieron a devolvérsela.

En 1192, el rey inglés la vendió nuevamente, ahora a Guy de Lusignan, el ex-Rey de Jerusalén, proveniente de una familia originaria de Poitou, Francia. En 1196, el hermano de Guy, Aimer, fue coronado Rey de Chipre y sus sucesores gobernaron la isla hasta 1489. Los reyes de la familia Lusignan y los nobles de Chipre participaron en los distintos intentos de los Cruzados por conquistar Chipre, entre los siglos XIII y XIV. Fue llamativo el éxito que tuvo la toma de Alejandría, en 1365, por el Rey Pedro I. Sin embargo, esto perjudicó los intereses económicos de los genoveses en el Mediterráneo Oriental y, en 1373, invadieron Chipre, apoderándose de Farmagusta, el principal puerto de la isla y el mayor centro de transacciones comerciales entre Occidente y Oriente. La dominaron hasta el año 1466.

Los genoveses impusieron a los Lusignian el pago de un tributo anual. Ya en 1426, Chipre fue invadido de nuevo por los Mamelucos de Egipto, que lograron doblegar al Rey Yanus en la batalla de Jirokitía, para después saquear la isla completamente, obligando, de nuevo, a pagar un tributo anual. Esto debilitó demasiado a Chipre, pero fue gracias a la intervención veneciana por lo que no cayó en manos de los musulmanes. Para Venecia, Chipre era, como para casi todos, un punto estratégico, quizá gracias a ello pudo mantener su poder mercantil y económico en el Mediterráneo Oriental.

Desde 1468, el Rey Jacobo II y su reino quedaron bajo la protección de Venecia, siendo en 1472, tras la muerte del Rey, cuando su esposa, Caterina Cornaro -noble veneciana-, gobernó la isla hasta 1489, cuando tuvo que abdicar debido a las presiones de Venecia. Cuando estos últimos llegaron al poder en Chipre, impusieron unos elevados impuestos, lo que provocó sentimientos de rencor entre los chipriotas. Aún con todo, trabajaron duramente para construir las distintas fortificaciones, con el fin de prepararse por la creciente amenaza otomana. Las defensas que existían eran sumamente ineficaces.

En 1517, el Sultanato de los Mamelucos de Egipto cayó a manos del Otomano-Turco, siendo Chipre de nuevo cercado por el nuevo imperio. Ante ello, los venecianos construyeron nuevas murallas en Farmagusta y reforzaron los existentes fortalezas del castillo Keriña. En 1567, comenzaron la construcción de una nueva muralla que rodeaba la ciudad de Nicosia, pero cuando empezó la invasión turca, en 1570, no estaba terminada, con lo que Chipre, de nuevo, cayó después de seis semanas de resistencia. Farmagusta, en cambio, consiguió aguantar durante once meses, bajo el mando del comandante veneciano Marco ntonio Bragadino, al que fue arrancada la piel -estando vivo- cuando los turcos lograron invadir la ciudad.

Chipre se vio anexado al Imperio Otomano y alejado de Europa. Las esperanzas de liberación, depositadas en las distintas potencias europeas fueron en vano. La conversión al islamismo fue ejercida con fuerza después del estallido de la guerra de independencia griga, en 1821. Es en el siglo XIX cuando las potencias europeas, que habían aumentado sus intereses comerciales con el Imperio Otomano, mostraron interés en Chipre, en concreto Francia y Gran Bretaña. Establecieron consulados en Chipre y los otomanos se vieron forzados a introducir una serie de reformas conocidas como Tanzimat.

El primer ministro británico, Benjamin Disraeli, convenció al Sultán turco de ceder Chipre de los otomanos a Gran Bretaña, en 1871, a cambio de que Turquía mantuviera su expansión por la Rusia zarista. A pesar de ello, Chipre siguió siendo otomano hasta 1914, lo que unido que que los británicos utilizaban los ingresos vía impuestos a los chipriotas para pagar la deuda con el Imperio Otomano, provocó un descontento generalizado entre la población. Sin embargo, Gran Bretaña construyó carreteras y hospitales y reforestó gran parte de Chipre.

Todo esto se tradujo en prosperidad y un aumento progresivo de la población, gracias a la mejora económica. Lo que no desapareció nunca fue el sentimiento entre los chipriotas de conseguir la «Enosis», o unión con Grecia, con quien compartía muchos vínculos, como la lengua y la religión, amén de que Grecia era independiente desde 1830.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Chipre dejó de pertenecer al Imperio Otomano y pasó a ser colonia de la Corona Británica. La unión con Grecia debía esperar.

Nuevamente, la situación estratégica de Chipre hacía que Gran Bretaña mantuviera su colonia, contando con el respaldo de la minoría turca de la isla. Los greco-chipriotas estaban resentidos por no conseguir la «Enosis», lo que los llevó a sublevarse en 1931. Entre 1955 y 1959 se desató la guerra de guerrillas contra los británicos, auspiciada por la Organización Nacional de Combatientes Greco-Chipriotas -EOKA-. Como resultado de todos estos acontecimientos, Chipre consiguió la independencia en 1960.

Chipre sufrió entonces conflictos internos, sobre todo en las relaciones con Grecia y Turquía, que se hicieron tensas, desembocando en violencia entre 1963 y 1967. Turquía se aprovechó de estos conflictos para aplicar su propia estrategia, teniendo como objetivo la partición de Chipre. El golpe de Estado del 15 de julio de 1974 contra el gobierno elegido de la República, organizado por la dictadura militar griega, puso en bandeja a Turquía la oportunidad esperada. Invadió y ocupó Chipre bajo la siempre manida excusa de proteger a la población minoritaria turca.

Durante este golpe de Estado fueron asesinados miles de chipriotas, la mayoría civiles, violadas centenares de mujeres y heridos miles de personas. Chipre fue saqueada y destruida la herencia cultural del norte del país y expulsados miles de greco-chipriotas, en cuyas viviendas han sido ubicados más de 115,000 colonos turcos. Muchos miles de greco-chipriotas han tenido que trasladarse a las regiones libres de la República, debido a la represión ejercida por los turcos.

Y llegamos a nuestros días,como resultado del rápido y significativo desarrollo global económico habido posteriormente a la invasión y ocupación militar turca, ha renacido una economía fundamentada en los servicios, en lugar de los modelos tradicionales de la explotación agrícola y minera. Hoy día, Chipre está económica y políticamente orientado hacia Europa, en concreto a la UE. Su solicitud de adhesión a la Unión Europea fue introducida ya desde 1990, con la esperanza de que las libertades y garantías políticas que, como resultado de ello, llegará a obtener, ayudarán al país a sanar las heridas de su pasado reciente y a asegurar un brillante futuro de bienestar y prosperidad para todos sus ciudadanos.

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