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Irán, antigua Persia, derechos de la mujer, un repaso a los movimientos feministas en el país islámico | Vagamundos Blog

Publicado el 29/12/2019 en Literatura

Las características de las formaciones feministas y el movimiento la mujer en el Irán moderno – sus reivindicaciones, estrategias, efectividad y logros – han variado conforme a los distintos desarrollos económicos, las políticas estatales, tendencias ideológicas y contextos culturales a nivel nacional e internacional. Podemos pensar en dividir estos procesos en ocho partes fundamentales:

En primer lugar, sin duda, fue el de la Revolución Constitucional y el constitucionalismo (1905–1925), cuando apareció la primera generación de mujeres activistas, principalmente por medio de su compromiso con las actividades pro constitucionales y anti-imperialistas. Las primeras asociaciones de mujeres, con frecuencia en el más absoluto de los secretos, ayudaron en la alfabetización de las mujeres; reivindicaron el acceso de las mujeres a la educación pública, higiene y formación profesional; y criticaron la reclusión de las mujeres, la poligamia y la violencia doméstica.

El segundo período fue el de la creación del Estado-nación (entre 1920 y 1940), que vino acompañada con una creciente alfabetización y la entrada de las mujeres en las universidades, una expansión gradual de asociaciones de mujeres y prensa femenina, la controvertida prohibición a las mujeres de llevar velo, dictada por el Estado (1935) y la adopción a la fuerza del código de vestimenta occidental para hombre y mujeres.

En tercer lugar nos encontramos con el período de la nacionalización (industria petrolífera, en las décadas de 1940-50) que atrajo más mujeres al activismo público y político dentro de marcos ideológicos y organizativos nacionalistas y socialistas. Muchos proyectos de reforma e ideas igualitarias con respecto al papel y posición de las mujeres fueron introducidos en el discurso público, pero ni los nacionalistas ni los partidos socialistas y comunistas consiguieron reformas legislativas a favor del sufragio femenino o cambios en la ley de familia. Digamos que se trató de un esfuerzo titánico, pero con resultados decepcionantes.

El cuarto período vino de la mano de la modernización (años 1960 y 1970), cuando se presenció un crecimiento en la visibilidad social de la mujer trabajadora y profesional en el vertiginoso proceso de urbanización y algunas reformas jurídicas positivas y significativas con respecto al sufragio femenino y la ley de familia. Sin embargo, la creciente centralización y la dictadura del Shah provocaron un evidente desgaste de las asociaciones autónomas de mujeres y dieron lugar al control estatal y a un proceso descendente de modernización autocrática, ausente de democratización, creando así una sociedad dual y polarizada.

Quinto, la conocida y famosa Revolución Islámica y la Islamización (1979–1997), de la mano de una movilización socio-política masiva de hombres y mujeres, pero pronto seguida por muchas leyes y políticas retrógradas y discriminatorias contra las mujeres y minorías religiosas y étnicas, uso obligatorio del hijab, segregación sexual, guerra y violencia, represión política, emigración masiva y exilio de intelectuales y personas comunes, y declive socio-económico general. Un auténtico retroceso socio-cultural.

El sexto período estuvo marcado por la reforma y el pragmatismo post islámico bajo el presidente Khatami (1997-2005), asociado a una aparente apertura socio-política, al discurso de la sociedad civil y al neoliberalismo (que había comenzado de hecho bajo la “era de construcción” de la presidencia de Hashemi Rafsajani, 1989-1997). Pero el aumento de las organizaciones de la sociedad civil, una prensa vibrante y relativamente libre, incluyendo una prensa feminista, y una relativa mejora económica no duraron mucho tiempo.

El séptimo hecho destacado fue el de la reacción neo-conservadora y populista bajo el presidente Ahmadinejad (2005-2013), asociada al renacimiento de grupos islámicos fanáticos y radicales, exagerado interés en las ambiciones nucleares, política exterior beligerante y provocativa, hostilidad intensificada entre Irán, Israel y las potencias occidentales y, en consecuencia, un peligro mayor de ataques militares y guerra, crecientes sanciones económicas internacionales y aislamiento del país, mayor represión sobre los medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil, incluyendo agrupaciones de mujeres, inclusión de leyes contra las mujeres, mayor corrupción, mala gestión económica, inflación y desempleo en aumento.

El octavo período, que podemos ubicar en la actualidad, puede denominarse “la era de la moderación”, bajo el presidente Rouhani (2013-actualidad), caracterizada por un cambio evidente en la política exterior y el éxito en la resolución de la crisis nuclear gracias al enfoque diplomático y negociación con las potencias mundiales. Pero, hasta el momento, los intentos de apertura y mejora de los derechos humanos y de la situación de la mujer han sido torpedeados por los dirigentes partidarios de la línea más intransigente, que todavía mantienen cierta superioridad sobre un presidente aparentemente moderado.

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