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Irán, Historia de uno de los países más antiguos del mundo | Viaje a Persia 2020 | Vagamundos Blog

Publicado el 22/08/2019 en Literatura

IRÁN es uno de los países más antiguos del mundo. Hace cinco mil años se fundaron las primeras ciudades bajo el reinado de Elam, establecido en los montes Zagros, siendo Susa su capital. Las tribus hurritas habitaban el noreste y el centro fue ocupado hace tres mil años por tribus indoiranias: medos y persas.

En el siglo VIII a. C., las invasiones asirias debilitaron el poder de los medas y los persas, pero finalmente, los medas consiguieron rechazar a los asirios y se hicieron con el control de Irán fundando el primer imperio iraní que descansaba en una serie de reinos. Hacia el año 550 a. C. los persas, que estaban bajo dominio meda, comandados por Ciro II (599-529 a.C.), se levantaron y sometieron a los medas reuniendo a ambos pueblos bajo su cetro. La dinastía aqueménida, fundada por Ciro el Grande, inició su periodo de poder, y en apenas 20 años el imperio persa se extendió desde el Mediterráneo hasta el río Indo, en el sur de Asia, y desde el mar Caspio hasta el Océano Indico. Su hijo Cambises añadió Egipto a los territorios conquistados, forjando, de esta manera, el mayor imperio conocido hasta entonces en el mundo oriental y mediterráneo.

El año 521 a.C. Darío I es proclamado Rey de Reyes y establece su capital en Persépolis, iniciando una época dorada de prosperidad y poder que sólo se vio perturbada por el revés sufrido en las sucesivas guerras sostenidas con los griegos durante el siglo V a. de C. y que han pasado a la historia con el nombre de Guerras Médicas. Los persas quisieron aprovechar las discordias entre espartanos y atenienses para afianzar su dominio sobre las ciudades jonias de Asia Menor y atacaron a los griegos, quienes rechazaron el avance persa derrotándolos en la batalla de Maratón.

La posterior derrota de Jerjes, hijo de Darío, en Salamina en 480 a.C., marcó el inicio de un largo y lento declive persa que continuaría, con algunos gloriosos interludios, durante otros 150 años. Finalmente, Alejandro Magno destruyó el gran imperio creado por Ciro saqueando Persépolis.

Tras la muerte de Alejandro, uno de sus generales, Seleuco, fundó una nueva dinastía: los seléucidas, que controlaron Irán hasta el 250 a.C., fecha en que los partos, tribu escita, derrocaron a los gobernantes griegos creando un Estado que enlazaba con la tradición del imperio persa. El dominio parto duró hasta el 224 a.C. En esta fecha la dinastía sasánida (224-642) resucitó el poderío persa, iniciando un periodo de más de 400 años de dominio imperial en constante lucha con los romanos. Durante este periodo la doctrina de Zoroastro se convirtió en religión oficial del Estado.

La debilidad interna del imperio hizo posible que Irán cayese en poder de los árabes en el año 634, quienes llegaron a dominar el país durante más de 200 años. Los árabes sometieron a la población persa a las leyes y moral musulmanas. El idioma oficial pasó a ser el árabe. Bajo la influencia islámica se produjo un considerable florecimiento de las artes, la ciencia y la cultura, y se construyeron muchos de los mejores monumentos arquitectónicos de Irán. Pero a partir del siglo IX el imperio musulmán empezó a decaer dividiéndose en numerosos reinos pequeños. Estas dinastías locales no podían mantener su poder y al final fueron expulsadas por los turcos selyúcidas, que avanzaron a a través de Persia y, en 1051 conquistaron Isfahán, que convirtieron en su capital. Esta dinastía inauguró una nueva era en el arte la literatura y la ciencia persas, con genios como el matemático y poeta Omar Jayam. En el año 1092 con la muerte de Malik Shah, el imperio se vuelve a fraccionar.

En 1220 los mongoles mandados por Gengis Khan invadieron Irán, acabando definitivamente con el poder árabe. Los mongoles formaron una dinastía que perduró hasta el siglo XVI. Los mongoles destruyeron muchas de las ciudades conquistadas, pero también dejaron grandes monumentos. El imperio se fragmentó y Tamerlán, un mongol tártaro proveniente de Uzbekistán, que se hacía pasar por descendiente de Gengis Khan, inició la conquista del país que finalizó en 1393. Con sus descendientes, el país se fue descomponiendo, hasta que en el siglo XVI, con la dinastía safávida, que tiene su origen en las órdenes religiosas sufíes de las montañas de Azerbaiyán. Este reino consolidó definitivamente la diferencia entre los persas y el resto de los musulmanes, al consagrar la preeminencia del chiismo dentro de Irán. Las potencias europeas comenzaron a ver en Persia un interesante mercado. Las empresas inglesas obtuvieron concesiones y el comercio aumentó.

En 1722 se produjo una invasión afgana, expulsada posteriormente por Nadir Sha, que inició una nueva era de conquistas ocupando Afganistán y llegando hasta Delhi, en la India. A partir de van sucediendo la dinastía Afsharida (1736-1750), dinastía Zand (1750-1779) y dinastía Kayar (1779-1925). Durante el siglo XIX Gran Bretaña y Rusia compitieron por el dominio sobre Irán, decididos a tener acceso al Golfo Pérsico y a la India. El país quedó bajo la influencia económica inglesa.

En 1921, en pleno fervor nacionalista, un oficial del ejército, Reza Khan, tomó el poder derrocando a Ahmad Shah y autoproclamándose Shah. Así inauguró en su persona la dinastía Pahlevi. El nuevo Shah, en contra de los poderosos líderes chiís, abolió antiguas tradiciones en un intento de modernizar el país. Durante los años sesenta y setenta se intentó occidentalizar el país con la oposición de los musulmanes chiís. En 1979 el Shah fue obligado a abandonar el país, y el ayatolá Jomeini, jefe espiritual de los chiís, regresó del exilio tomando el poder y proclamando la República Islámica.

Desde 1980 hasta 1988 Irán mantuvo una cruenta guerra con Irak por un litigio territorial sobre el estrecho de Chatt el-Arab con un saldo superior al millón de víctimas.

Tras la muerte de Jomeini en 1989, fue elegido como presidente Rafsanjani cuya política exterior de apoyo a movimientos islámicos radicales le enfrentó a Estados Unidos. En 1997 fue elegido como presidente Khatami con el que se pudo apreciar unos inicios de aperturismo y cambio de talante. En 2002, Estados Unidos incluyó a Irán en lo que llamó “el eje del mal” lo que frenó la integración del país en la comunidad internacional. En 2005 se dio un vuelco hacia posiciones conservadoras, saliendo elegido Mahmud Ahmadineyad, hasta el momento alcalde de Teherán, que dio al traste todas las esperanzas de cambio político. En 2009 volvió a ganar entre rumores de fraude en el recuento.

El 15 de junio de 2013 Hassan Rouhani ganó la presidencia iraní poniendo fin a ocho años de poder ejecutivo conservador; apoyado por los sectores moderado y reformador, obtuvo 18,6 millones de votos (50,68%) frente a cinco candidatos conservadores, enarbolando como valores de su candidatura la prudencia y la esperanza, y como objetivos “salvar la economía, reavivar la ética y la interacción con el mundo”. En mayo de 2017 fue reelegido para un segundo mandato.

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