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Mahoma y el Corán, el fundador y profeta del islam, la voz que predicaba la palabra de Alá

Publicado el 08/03/2019 en Literatura

Mahoma, en árabe Muhammad Ibn Abdallah, fue el fundador y profeta del islam. Además de predicar su fe, dispuso la organización de su comunidad bajo unas normas estrictas de conducta.

LA VIDA DE MAHOMA

Mahoma nació alrededor del año 570 en La Meca, en una familia aristocrática, aunque quedó huérfano muy pronto. Recibió la educación por parte de su tío Abu Talib y tuvo la  oportunidad de viajar por las rutas caravaneras del desierto, desarrollando su labor como mercader.

A la edad de 24 años entró al servicio de una viuda adinerada, Jadiya, con la que contrajo matrimonio y tuvo cuatro hijas y dos hijos, aunque los dos últimos murieron siendo aún unos niños. Fátima, la primogénita, fue la que más se conoció. Se casó con su tío Alí, hijo de Abu Talib -tío de Mahoma-. Al morir su esposa -Jadiya- Mahoma tuvo muchas más esposas. La más famosa fue Aisha, hija de Abu Bakr, uno de los más influyentes de La Meca, ya que pertenecía a la aristocracia. Mahoma era un devoto practicante de la religión, hacía retiros para meditar y rezar y a los 40 años comenzó a tener revelaciones y visiones.

Según se cuenta, una noche del año 610, se le apareció en sueños el ángel Gabriel y le comunicó que, a partir de ese momento, sería el profeta de Alá y recibiría sus enseñanzas, las cuales debía transmitir a todos. Sus primeros seguidores fueron Jadiya y Alí, pero poco a poco fue ganando adeptos, puesto que en sus discursos predicaba que Alá repudiaba las injusticias y la opresión de los ricos sobre los pobres, que era misericordioso recompensando a los justos, aunque implacable castigando a los injustos. Algunos pasajes del Corán nos muestran a Mahoma como intermediario para transmitir a los humanos la palabra de Dios.

EL CORÁN

El Corán es el libro sagrado de los musulmanes, en árabe al-Qur´an, cuyo significado es «recitación». En él se recoge la predicación de Mahoma y consta de 114 azoras o suras, a saber, capítulos, cuya extensión varía y que se dividen, a su vez, en aleyas o versículos.

Comienza con las azoras de más extensión, como la segunda, que consta de 285 aleyas y se denomina «de la vaca». Finaliza con las más cortas, como la número 114, que solo dispone de seis aleyas y se llama «azora de los hombres». La única que difiera es la primera azora, que es una especie de introducción. A excepción de la novena, todas comienzan con la misma frase -o fórmula-, que dice: «¡En el nombre de Alá, el compasivo, el misericordioso!».

Según la tradición, cuando Mahoma cumplió 40 años, tuvo su primera experiencia profética en una cueva, en las afueras de La Meca. El ángel Gabriel se le apareció y le ordenó predicar el mensaje de Alá. Mahoma aseguró que dicho mensaje le fue revelado durante casi 22 años, desde el 610 al 632, año en que murió.

Como quiera que se trata de una recopilación de discursos, el Corán no tiene un orden sistemático y los temas se repiten o cambian. En realidad no fue redactado como un libro, sino que durante una generación se fue transmitiendo oralmente entre los seguidores de Mahoma. Dichos seguidores fueron memorizando o escribiendo sus recuerdos en diferentes soportes, como en cerámica, piedras lisas y huesos anchos de animales. Más tarde se aunaron esos recuerdos y experiencias y dio lugar a diferentes versiones hasta la definitiva, que ordenó recopilar el califa Osmán. Dicho texto ya presentaba el orden y la forma que tiene actualmente, comenzando por los fragmentos que eran más difíciles de memorizar, ya que eran muy largos.

LA TRADICIÓN

Son 1.400 años los que el Corán ha servido de guía a los musulmanes que creen en la palabra de Alá, revelada por Mahoma. Por lo tanto, lo consideran la fuente por la que rigen su vida. Sin embargo, no es un tratado sistemático y en su composición muchos temas no tuvieron espacio.

Además del Corán, ser recuerdan otras frases de Mahoma que no corresponden a discursos en público, se trata de los hadices. Hay gran variedad de ellos y algunos son posteriores, es decir, se inventaron para fortalecer argumentos nuevos que no se recogían en el Corán. Otros hadices son antiguos y no exponen la opinión de Mahoma, pero enseñan la de sus primeros seguidores, los primeros musulmanes, cuyo ejemplo también ha sido tenido en cuenta por las siguientes generaciones, hasta hoy día.

Así es como se forma la tradición, en árabe «sunna», que nos presenta la primera época del islam como la más ejemplar y, por ende, la más gloriosa y que indudablemente ha de servir como ejemplo y referencia para el presente.

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