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Zoroastro, el mazdeísmo, viaje a Irán -antigua Persia- Semana Santa de 2020 | Vagamundos Blog

Publicado el 24/02/2019 en Literatura

A Zoroastro se le conoce también como Zaratustra (transcripción al griego del vocablo, en lengua Avesta, Zarathushtra). Fue el fundador del mazdeísmo o zoroastrismo. Los orígenes del fundador de esta religión son inciertos y todas las versiones carecen de unas fuentes fiables. Se le considera personaje histórico que habría comenzado una nueva religión en oposición a la religión tradicional indoaria. Sería por tanto un personaje revolucionario, comparable a Jesús de Nazaret, Buda o Mahoma. Aunque la figura de Zoroastro resulta mucho más difusa (de hecho, algunas fuentes señalan que Zaratustra es el nombre dado a una serie de maestros que transmitieron esta fe, y que el nombre de Zoroastro habría sido el último de estos maestros).

Pero si nos atenemos a lo que dice la tradición, nació en Rey, una población al sur de Teherán (otros historiadores sitúan su nacimiento en Afganistán o incluso en Azerbaiyán), el año del nacimiento es todavía más confuso y el baile de fechas enorme: algunos eruditos de la antigua Grecia sitúan al predicador alrededor del quinto milenio antes de Cristo, esta versión es menos creíble. Nicolas Damasceno, afirma que Zaratustra vivió 600 años antes de los ataques de Jerjes a Grecia, o sea que lo ubica en torno al año 1000 a.C. (relevantes historiadores actuales lo sitúan entre el 1200 y el 1000 a.C., es decir, cuando tuvieron lugar las migraciones de pastores nómadas iranios a la meseta de Irán). Los historiadores persas citaban una fecha que sitúa el nacimiento entre el 630 y 618 a.C., que es la aceptada habitualmente.

Cuando alcanzó la edad de de cuarenta años tuvo una revelación. Se le manifestó el dios Ahura Mazda (Ahura=Dios, Mazda=Grande) y dedicó su vida a predicar las revelaciones divinas. Zoroastro se enfrentó a las religiones paganas que profesaban las tribus parsa. Profetizó que existía un único Dios, que era el dios del Bien, frente al que se alzaba el Mal, contra el que el hombre tenía que luchar constantemente. Consiguió convertir al rey Vistaspa (probablemente el padre de Darío I), y después se casó con la hija de un ministro real. A partir de aquel momento su religión se impuso en todo el imperio. Según la versión más aceptada murió en 533 a.C. La religión zoroástrica es una de las más antiguas del mundo, y muchos de sus elementos son una síntesis de las creencias de las tribus arias instaladas en zonas de Asia Central antes de instalarse en la meseta irania y entrar en contacto con los pueblos mesopotámicos. Muchos de los elementos fundamentales de las religiones monoteístas, así como del maniqueísmo o el mitraísmo, tienen su origen en el zoroastrismo. Desarrolló un sistema teológico dualista basado en la oposición entre el orden y el caos, la luz y las fuerzas de la oscuridad, que constituye, quizás, la génesis del modo de entender y concebir la existencia y su propia historicidad por los iraníes. La divinidad primordial, Ahura Mazda, creo el mundo mediante su pensamiento. Es el creador de la verdad y la luz, y en contraposición se encuentra Ahrimán, personificación de la mentira, las tinieblas y el mal. El ciclo cósmico zoroástrico se compone de 12.000 años, dividido en cuatro ciclos, lo que lo asemeja a la doctrina de las cuatro edades (yugas) del hinduismo.

Esta religión intenta fomentar la buena moral de las personas durante su vida. Quienes escogen el camino acertado y siguen las doctrinas de Ahura Mazda, cuando mueran serán juzgados y pasarán al Paraíso. Los que han obrado mal en vida contra la moral de Dios, entrarán en la Casa del Mal. Los ideales religiosos son la base del Avesta, el libro sagrado de los persas, cuyos textos están escritos en lengua avéstica (esta lengua, junto con el védico y el sáncrito, constituyen las tres lenguas indoeuropeas más antiguas). El libro es un compendio que nos ha llegado a través de la transmisión oral entre los sacerdotes zoroastrianos que permitió que en el siglo III, por orden expresa de Ardasir, el primer sasánida, se recopilase todo este saber en el Avesta, en lengua pahlavi.

A su muerte, es cuando el mazdeísmo alcanzó una gran difusión en la mayor partea de Asia Occidental y Central, llegando a convertirse en la religión oficial de los aqueménidas, partos y los sasánidas, hasta bien entrada la Alta Edad Media. La dicotomía entre el bien y el mal, ejercieron una influencia importante en el judaísmo y a través de él en las religiones monoteístas surgidas posteriormente en Oriente Próximo, como el cristianismo y el islamismo. Fue esta última fe, la que en su expansión, erradicó casi por completo el mazdeísmo, que sobrevivió a duras penas en algunas comunidades ocultas de Persia, en la isla de Ormuz, en el golfo Pérsico, y en Bombay.

El fuego era el ritual sagrado zoroástrico, que estaba custodiado en los templos por los sacerdotes que pronunciaban las fórmulas necesarias para garantizar la purificación del cosmos y el éxito de los rituales. Es el símbolo de la luz, que elimina las tinieblas de la ignorancia, y representa la justicia y el orden; el fuego cósmico de la Creación y el fuego destructor, que pondrá fin a todo lo creado para restaurar el orden perfecto.

Los zoroastrianos actuales forman una minoría religiosa muy respetada.

Nietzsche lo utilizó como personaje literario en su obra “Así habló Zaratustra” para exponer sus teorías. Lo considera responsable de una serie de conceptos primigenios (cielo e infierno, libre albedrío, juicio divino, ángeles, un único dios creador), que tuvieron un gran peso en posteriores movimientos religiosos. Desde el punto de vista del individuo con capacidad de elección y responsabilidad, el mazdeísmo fue la primera religión que se planteó problemas éticos y filosóficos. Por ello, Nietzsche afirmaba, con razón, que Zoroastro fue el primer inspirador del universo moral en el que nos movemos.

Relacionado con este culto, en YAZD visitaremos, en nuestro VIAJE A IRÁN (Antigua Persia) Semana Santa 2020, entre otros muchos lugares, el TEMPLO DE Zoroastro o ATASHKADEH, que significa “Casa del Fuego”, es la sede de los zoroastrianos de Yazd y el centro más importante de los seguidores de esta creencia en Irán. El edificio fue construido en 1934 por los zoroastrianos de Yazd con la ayuda de los parsis, una pequeña comunidad de apenas 150.000 miembros, que son zoroastrianos descendientes de persas que habitan en Bombay (India). En su interior se guarda el fuego sagrado. Las llamas queman sin interrupción desde el siglo V. El fuego original se encendió en el templo de Pars Atashkarian, donde ardió durante más de 7 siglos. Se trasladó a Ardakán en 1174 y de allí, fue transferido a Yazd en 1474; siguió viajando y, en 1935  fue transportado desde su antiguo emplazamiento hasta el lugar que ocupa actualmente. En la fachada del edificio se encuentra el símbolo de FRAVAHAR, el mismo que podemos ver en muchos de los relieves de Persépolis, el emblema zoroastriano de Ahura Mazda.

También tendremos tiempo para visitar las TORRES DEL SILENCIO o DAKHMEH, que significa “cementerio”. También en la ciudad de YAZD, en dos  colinas se alzan sendas torres de planta circular que sirvieron como lugar de inhumación. Los cadáveres de los fieles se exponían en lo más alto de las edificaciones y eran dejados a merced de los buitres para que procedieran a devorarlos. De esta forma podían liberar el alma del cuerpo. Más tarde, los huesos eran arrojados a un pozo abierto en el interior de las torres y se cubrían con cal viva. Los creyentes zoroastrianos siguieron inhumando los cuerpos de sus muertos hasta bien entrado el siglo XX, cuando este tipo de enterramiento fue prohibido por motivos sanitario.

El dios Ahura Mazda, lo encontraremos también representado en los dinteles que protegen las TUMBAS de Naqsh-e Rostam, el “Valle de los Reyes de Irán”, impresionante conjunto monumental en el que se dan cita el pasado persa de los reinos elamitas, aqueménidas y sasánidas, y cuyas construcciones fueron realizadas entre 2500 y 2000 a.C. hasta el 438 d.C. Aquí disfrutaremos de una visión excepcional: de izquierda a derecha, a una gran altura, aparecen cuatro cruces excavadas en la roca, en el interior se abren las tumbas rupestres de Darío II, Artajerjes, Darío I y un panteón inacabado que probablemente estaba destinado a Dario III. Allí se encuentra también la Torre del Fuego, conocida como Kabah-e Zarusht o “Cubo de Zoroastro”, formada por grandes sillares de piedra caliza blanca, aunque se desconoce su utilidad.

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