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Conociendo Victoria Falls, las Cataratas Victoria en Sudáfrica | Vagamundos Blog

Publicado el 21/05/2019 en

La ciudad de Victoria Falls, se encuentra en la orilla sur del río Zambeze, en el extremo occidental de las Cataratas Victoria. El asentamiento comenzó a poblarse a principios del siglo XX, cuando se empezó a aprovechar la energía hidroeléctrica de la cascada. Su desarrollo turístico comenzó en 1904 cuando el ferrocarril que se planeaba construir para unir Ciudad del Cabo con El Cairo trazando una línea de unión entre todos los dominios británicos, llegó hasta esta localidad. En 1905 se construyó un puente ferroviario de 198 metros al pie de las cataratas. A partir de la década de 1930, experimentó un importante crecimiento económico debido al auge del turismo.

Las Cataratas Victoria es uno de los destinos indispensables para cualquier viajero. Un auténtico prodigio de la naturaleza que hay que visitar alguna vez en la vida. Se trata de una imponente masa de agua que cae al vacío despeñándose por un cortado con el que se encuentra el curso del río Zambeze. Más de sesenta millones de litros de agua cayendo cada minuto desde una altura de 107 metros, provocando un ruido atronador. Por eso los locales llaman al lugar Mosi oa Tunya, el «humo que truena». Realmente es un nombre que describe la primera sensación que percibiremos al acercarnos: una masa humeante (vapor de agua) que se eleva desde la llanura mientras al mismo tiempo se percibe un rumor cuya intensidad va creciendo según te aproximas a las cataratas. Su descubridor, el explorador y misionero escocés David Livingstone, quedó impresionado cuando las vio por primera vez el 16 de noviembre de 1855, bautizándola con el nombre de su reina, Victoria. La descripción que hizo en su diario de viaje es muy expresiva: «15 de noviembre. Al descender por el río vimos por primera vez el vapor o humo. Cinco columnas se levantan para inclinarse en la dirección del viento hacia una cadena de colinas bajas. A través de los rápidos del río nos dirigimos veloces hacia una isla situada junto a la orilla norte del abismo donde se desploma, retumbando, el agua del río. La forma de las cataratas es extraña. Toda la masa de agua del Zambeze se precipita sin más a un barranco transversal al lecho del río, para convertirse allá abajo en una hirviente masa blanca.»

Viajaremos a Sudáfrica del 07 al 20 de octubre de 2019.

Han pasado 164 años pero seguimos quedando igual de sobrecogidos ante la fuerza telúrica que emana de este soberbio salto de agua, de la pureza de los paisajes que forma, de la negritud y profundidad del vacío por el que se cuela y de la belleza que la naturaleza es capaz de crear y que superará siempre a cualquier intento del ser humano por emularla.

Las Cataratas Victoria, en el río Zambeze, son la frontera natural entre Zambia y Zimbabwe y todos los datos y cifras son apabullantes. Lo curioso es que no se trata de ningún salto de agua en una montaña. El río Zambeze, nace en la frontera entre Zambia y Congo y se desliza de forma cansina durante cientos de kilómetros por una planicie de sabana boscosa interminable. Pero hace millones de años un gran movimiento de tierra abrió en este punto una serie de fallas tectónicas de unos 100 metros de profundidad y varias decenas de ancho, que quiebran la piel lisa de esta planicie del África austral. Al tropezarse con la primera de ella, el Zambeze se abalanza hacia el abismo con una fuerza descomunal, formando las cataratas más largas del mundo (1.700 metros de frente). Luego sigue casi 200 kilómetros más encañonado por el complejo de fallas hasta que se embalsa en el lago Kariba. Sus 1.700 metros de longitud se pueden agrupar en 5 cataratas: Devils Cataract (del Diablo), Main Falls (Principal), Horseshoe Falls (de Herradura), Rainbow Falls (Arco Iris) y Eastern Cataract (del Este). Sus saltos de agua tienen una altura que oscila entre los 70 y los 108 metros y, durante la temporada de lluvia, alcanzan un caudal de 550 millones de litros por minuto. En medio del asombroso paisaje se encuentra la isla de Livingstone, llamada así porque fue el lugar donde el explorador vio las cataratas por primera vez. Aquí se encuentra la Piscina del Diablo (Devils Pool), posiblemente el lugar de baño más famoso del mundo, y a simple vista, el más peligroso.

Se puede realizar una visita de las Cataratas Victoria, paseando por encima de la garganta, a través de un camino con varios miradores que ofrecen extraordinarias estampas frontales de este auténtico hito de la naturaleza. A diferencia de otras cascadas estas cataratas poseen una pasarela natural frente a las mismas que proporciona una vista espectacular. El frente está formado por 5 cataratas que se pueden ver mientras se disfruta del paseo. Se comienza al pie de la margen derecha del río Zambezi, donde nos encontramos con la estatua de Livingstone, de gran tamaño y color dorado, y desde donde se puede disfrutar de una visión sobrecogedora lateral del enorme tajo. A partir de aquí hay que ir deteniéndose en los distintos miradores que hay en el camino, la catarata del Diablo y la isla de las Cataratas, ofrece unos 40 metros de anchura; la catarata Principal dividida por la isla de Livingston en dos cataratas de 500 y 300 metros de anchura (salto de Herradura). Más allá, la catarata del Arco Iris, se dividen a su vez, sobre una longitud de 600 metros, en varias cataratas separadas por pequeñas islas. Por último, en el este (lado de Zambia), la catarata del Este, presenta un puente de unos 400 metros de longitud. Frente a las cataratas e alza otra pared contra la que chocan estruendosas las aguas y producen una nue de agua pulverizada que se eleva a 1500 metros en el aire.

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