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El mar Muerto, el lago hipersalino más profundo del mundo, entre Cisjordania, Israel y Jordania

Publicado el 23/03/2019 en

El mar Muerto se encuentra en la frontera entre Cisjordania, Israel y Jordania, en el valle del Jordán. Es el lago hipersalino más profundo del mundo y está situado en el punto expuesto más bajo de la superficie de la Tierra.

Este lugar ha sido visitado por personas de todo el mundo durante miles de años. Sus aguas salinas y el barro de sus orillas contienen muchos minerales a los que se les atribuyen bonanzas medicinales y terapéuticas. Es típico cubrirse el cuerpo con el barro -oscuro- para beneficiarse de sus propiedades reconstituyentes.

Otra de las actividades más practicadas por los visitantes es intentar hundirse en sus aguas, pero el mar Muerto contiene una concentración tan alta de sal, que hace que sus aguas sean más densas que el propio cuerpo humano, con lo que intentar no flotar casi imposible.

Su nombre deriva precisamente de esto último, su alta salinidad, que hace imposible que ningún pescado u organismo acuático de tamaño alguno pueda vivir en él, aunque sí existen pequeñas cantidades de bacterias y hongos microbianos. A pesar de todo, en las montañas que hay alrededor existe una gran variedad de especies, como camellos, cabras montesas, chacales, zorros, liebres, damanes e incluso leopardos. Del mismo modo, hay cientos de especies de aves en toda la zona.

LA HISTORIA HUMANA

La historia humana en el mar Muerto se remonta a la antigüedad. En la parte norte del mar Muerto se encuentra Jericó, una de las muchas ciudades consideradas como el lugar más antiguo habitado ininterrumpidamente. Se tiene la creencia que Sodoma y Gomorra, ciudades mencionadas en el libro del Génesis y posteriormente destruidas por Abraham, amén de las tres otras «ciudades del llano», se encontraban cerca de aquí.

Debido a la geología de la falla situada debajo del lago, salen a la superficie pedazos de asfalto en grandes cantidades. Este mineral era muy valioso en el comercio con los egipcios, que lo usaban para conservar a las momias. Herodes el Grande, Jesús y Juan Bautista también estuvieron estrechamente ligados al mar Muerto y su entorno. En tiempo de los romanos, los esenios se instalaron en Qumran, en la costa norte del mar Muerto. Allí cavaron sus cuevas para almacenar sus textos sagrados, que fueron encontrados 2.000 años despúes y bautizados como «los manuscritos del mar Muerto».

El mar Muerto es, en términos naturales, endorreico, lo que quiere decir que no tiene ninguna salida y su principal fuente fluvial es el río Jordán. La parte norte del mar Muerto recibe muy poca agua al año, apenas 100 ml., pero la parte sur recibe aún menos, unos 50 ml. La reducción del caudal del río Jordán, junto con el alto índice de evaporación del mar Muerto, hacen que sus dimensiones -enormes, por otro lado-, estén menguando y pierda profundidad. Las aguas en la parte sur ya se han secado, lo que ha hecho que se conviertan en llanuras de sal.

 

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