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La residencia de Amón en Tebas | Historia de Egipto | Vagamundos Blog

Publicado el 06/05/2019 en

Cuando los reyes de Tebas expulsaron a los hicsos, que previamente habían invadido Egipto, fundaron el Imperio Nuevo y su ciudad se convirtió en la capital política y espiritual del país. Allí vivían los faraones, los religiosos, altos funcionarios y artesanos.

En la actual Luxor, a 600 kilómetros al sur de El Cairo, se encuentra la ciudad que fue, más de dos milenios, el centro religioso del antiguo Egipto y una de las capitales más importantes e influyentes. Sita en el margen oriental del Nilo, se conocía con el nombre de Waset por los antiguos egipicios. Sin embargo, ha pasado a los anales con el que le dieron los griegos: Tebas. Es en la Ilíada, donde Homero da testimonio de su esplendor cuando hace referencia a esta ciudad: «Tebas egipcia, en cuyas casas es donde más riquezas hay atesoradas, ciudad que tiene cien puertas» (Canto IX).

LA ANTIGUA WASET

Tebas se levantó en un sitio estratégico, muy próximo al territorio nubio y al mismo tiempo al desierto oriental, de donde llegaban los productos de las explotaciones mineras y las rutas comerciales. Sin embargo, esto era secundario si lo comparamos con su influencia como centro de culto. La ciudad se integraba en la región de Waset, cuya extensión recorría la orilla occidental del río, espacio que los egipcios reservaban al reino de los muertos. Cuando atardecía el sol se ponía por el oeste para amanecer de nuevo por el este, el lugar de los vivos. En lo que hoy conocemos como El-Qurna y El-Tarif se levantaron no menos de 36 templos, alineados de este a oeste, que a lo largo de muchas épocas fueron consagrados para el culto al faraón. Del mismo modo, en esta zona se localizan las necrópolis del Valle de los Reyes, del Valle de las Reinas y del poblado de obreros de Deir el-Medina.

El conocimiento que se tiene actualmente de la antigua Tebas es limitado, fundamentalmente debido al hecho de que sobre sus restos se asienta la actual ciudad de Luxor. Apenas queda nada de las configuraciones urbanas de la antigua capital de Egipto, sin contar, por supuesto, los monumentales Luxor y Karnak. Es por ello que se sabe muy poco de cómo vivían los habitantes en aquella época. Para conocer mejor hemos de acuidr a fuentes como las escenas representadas en las tumbas tebanas y la información relativa a otras ciudades, como Deir el-Medina.

Estas evidencias sobre dicha actividad en la antigua ciudad no son nada claras. Tebas se menciona realmente en la historia de Egipto durante el Primer Período Intermedio (2173-2040 a.C.), cuando el país era gobernado por dos grupos enfrentados: la cas de Heracleópodis en el norte -dinastías IX y X) y la de Tebas en el sur -dinastía XI-. De estos gobernantes tebanos quedan restos en la orilla occidental del Nilo, frente a la ciudad, como por ejemplo el templo del faraón Mentuhotep II.

EL CENTRO POLÍTICO Y RELIGIOSO

Fue al comienzo del Imperio Medio cuando Tebas perdió la categoría de centro político, ya que la capital se situó al norte, en Iti-Tauy, situado en algún punto entre El Fayum y Menfis, de la que aún no se conocen vestigios. Ante esta pérdida de poder político, Tebas giró hacia la esfera religiosa, encontrando compensación. El dios local Amón, que hasta ese momento era venerado junto a los otros dos miembros de la Tríada divina tebana, su esposa Mut y su hijo Khonsu, fue promovido a divinidad principal del estado por los soberanos oriundos de la ciudad que unificaron el país en el Imperio Medio (2040-1786 a.C.). El peso de Amón se manifiesta en la adopción de su nombre por la mayoría de reyes de la dinastía XII, tal como Amenemhat. Gracias a ello, Tebas se convirtió en lugar principal de culto del mundo egipcio. Es en esta época donde encontramos restos de viviendas que indican que la ciudad tenía una planta ortogonal y una muralla.

Fue durante el Segundo Período Intermedio (1786-1552 a.C.) llegaron al poder los hicsos, invasores que se situaron en el delta del Nilo. Durante más de medio siglo el país quedó dividido entre los hicsos (dinastía XV) y los soberanos nativos del sur, herederos de las dinastías XVI y XVII. De estas crisis queda muy poca información, no más de algunos monumentos en la ciudad, aunque parece que los gobernantes tebanos se erigieron en guardianes de las tradiciones egipcias. Fue al final del periodo cuando se constata una expansión de la ciudad más allá de su región, la Tebaida, de modo que su influencia consiguió llegar hasta el norte de la moderna Asiut.

Cuando se expulsó a los invasores hicsos, gracias a los gobernantes tebanos, hizo que de nuevo se reunificara el país bajo una única corona desde la dinastía XVIII (1552-1305 a.C.). Egipto alcanzó entonces uno de sus momentos de mayor preeminencia, al mismo tiempo que también lo conseguía Tebas. A pesar de que en los inicios del Imperio Nuevo la capital se trasladó a Menfis por razones de control territorial, Tebas recobró la condición de centro espiritual del país que ya ostentó en tiempos pretéritos. De esta época datan los grandes proyectos en torno a los templos de Luxor y Karnak, realizados sobre todo durante los reinados de la reina Hatshepsut y de Amenhotep III, para más tarde hacerlo bajo los soberanos ramésidas de la dinastía XIX.

 

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