ePrivacy and GPDR Cookie Consent by Cookie Consent Viaje a Turquía VI: Circuito Clásico, Monte Nemrut y Mesopotamia Bíblica | Los viajes de Vagamundos día a día

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Viaje a Turquía VI: Circuito Clásico, Monte Nemrut y Mesopotamia Bíblica | Los viajes de Vagamundos día a día

Publicado el 02/06/2021 en

Dedicaremos un día completo a la visita de la antigua ciudad de Éfeso, una de las más grandes e importantes del mundo, con monumentos extraordinarios y muy bien conservados como el templo de Adriano, el Gran Teatro o la espectacular Biblioteca de Celso. También tendremos tiempo de ver la Casa de la Virgen María. En Selcuk, ciudad cercana a Éfeso, visitaremos el templo de Artemisa, la mezquita Isa Bey Camii y la Basílica de San Juan, del siglo VI. A última hora de la tarde tomaremos el vuelo que nos llevará a Estambul.

DÍA 12 – Pamukkale – Éfeso – Esmirna – Estambul (vuelo)

Desayuno buffet en el hotel. A primera hora nos trasladamos a Éfeso, para la visita de la ciudad antigua mejor conservada de Asia Menor. Situada al fondo de una bahía protegida naturalmente en el estuario del Kaystros, Éfeso está considerada como una de las zonas arqueológicas más grandes e importantes del mundo, siendo el centro romano más notable de toda Anatolia.

El lugar donde se levanta Éfeso fue, desde la Antigüedad, un lugar de culto dedicado a la diosa de la fecundidad, Magna Mater, la Cibeles de los pueblos antiguos, la Artemisa de los griegos o la Diana de los romanos. Se cree que los hititas denominaron al lugar Aspasas y los micénicos Ilicatepe. En el 1044 a.C., Androklos, hijo del rey de Atenas, fundó la ciudad de Ephesos. Invadida por los persas en el siglo VI a.C., su dominio continuaría hasta la llegada de Alejandro Magno. A la muerte del conquistador la ciudad fue trasladada a su actual emplazamiento. Con la llegada de los romanos, en el 129 a.C. comenzó su época dorada, convirtiéndose en uno de los grandes centros culturales y económicos de la antigüedad y el principal puerto del Egeo.

El mayor esplendor lo alcanzó en el siglo II d.C. bajo los emperadores Adriano y Antonino. De este período es la gran biblioteca de Celso, la fuente de Trajano o las termas de Adriano. A finales del siglo II d.C. la población de Éfeso debió superar los 200.000 habitantes, siendo la quinta mayor del Imperio tras Roma, Alejandría, Antioquía y Cartago. Con la época cristiana continuó su importancia. San Pablo regresó en varias ocasiones para combatir el culto a la diosa Artemisa. Aquí se construyó una de las Siete Iglesias del Apocalipsis y escribió su Evangelio San Juan Evangelista, mientras cuidaba de la Virgen María, que vivió en Éfeso hasta su muerte.

La decadencia llegó con los godos a mediados del siglo III d.C., tras sufrir un tremendo saqueo. Fue sede de dos importantes concilios ecuménicos en el año 431 y en el 449. En el siglo VI fue objeto de incursiones árabes, y en el XV fue definitivamente abandonada. Debido a una serie de inundaciones, la antigua ciudad quedó cubierta por una capa de sedimentos de 4 m de espesor. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando el arquitecto inglés J.T. Wood descubrió los restos de esta antigua ciudad, llevándose a Londres los pocos vestigios del templo de Artemisa.

Recorremos la Antigua Ciudad de Éfeso (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 2015), deteniéndonos en los lugares más importantes. Cruzaremos la Puerta Magnesia, construida en el siglo I por Vespesiano; a continuación las termas de Varius, con su avanzado sistema de cañerías realizados de barro cocido, era también un lugar de encuentro y masaje; el ágora superior, un gran cuadrado que se empleaba para el debate político, en medio del cual se alzaba el pequeño templo de Isis, una prueba de los fuertes vínculos culturales y comerciales entre Éfeso y Alejandría, en Egipto. La avenida de las Columnas, flanqueada por columnas jónicas y corintias, va desde las termas hasta el templo de Domiciano.

El odeón, construido en el siglo II, con forma de pequeño anfiteatro y capacidad para 5.000 personas, era utilizado para espectáculos culturales. Aún conserva los asientos de mármol y ornamentación tallada. El pritaneo, lugar donde se reunían los magistrados, construido en el siglo III a.C., aunque se terminó en la época de Augusto. En el mismo conviven columnas jónicas (muy recargadas y en espiral) y romanas (lisas y sin adornos). Este edificio albergaba el templo de Hestia Boulea, donde vírgenes consagradas a la diosa Artemisa guardaban el fuego sagrado de la ciudad.

La puerta de Hércules, debe su nombre a dos relieves que muestran a Hércules envuelto en una piel de león. Construida en el siglo IV d.C. como una estructura de dos plantas, cuenta con un gran arco central con dos victorias aladas en las esquinas superiores de la arquería. Esta puerta nos da acceso a la vía de los Curetes, una de las arterias principales de la ciudad, en su época repleta de tiendas y comercios, flanqueada por imponentes estatuas de ciudadanos notables. Se continúa hasta el asclepión (hospital), los médicos utilizaban el símbolo de la serpiente de Asclepio, frecuentemente grabado en la piedra; Éfeso era conocida por su escuela de medicina. Cerca de allí, el templo de Domiciano, este gobernante, conocido por su crueldad, ordenó construir el templo que fue destruido inmediatamente después de su muerte; la fuente de Trajano, levantada en torno al 104 d.C., en honor del emperador, contaba con una estatua de la que sólo se conserva un pie; las letrinas para hombres, una estructura cuadrada con retretes en las paredes traseras para uso de los menos pudientes (los hombres ricos tenían baños privados en sus casas). El burdel, aunque en muchos casos se utilizaba por los navegantes y mercaderes como pensión y baño; estaba decorado con una estatua de Príapo, el dios griego de la fertilidad.

 El templo de Adriano, una de las joyas de Éfeso. Fue erigido con motivo de la visita del emperador romano a la ciudad. De estilo corintio, posee un perfecto equilibrio, con una decoración y relieves exteriores que representan la historia mitológica de la fundación de la ciudad. Conserva cuatro columnas, y unos frisos en el pórtico junto con una cabeza de Medusa. En la fachada se conservan los pedestales que soportaban las estatuas de los emperadores Diocleciano, Maximiano, Constatino y Teodosio. Frente al templo, en la colina, se encuentran una serie de casas aterrazadas, llamadas “casas de los ricos” pertenecientes a las clases adineradas de la Éfeso romana. Sus paredes estaban cubiertas de pinturas murales y los suelos decorados con vivos mosaicos. Algunas de ellas aún conservan las dos plantas.

La biblioteca de Celso, sin duda el monumento más importante de Éfeso. Fue construido en honor a Tiberio Julio Celso Polemeano (45-120 d.C.), gobernador de Asia Menor en el 114 d.C., como mausoleo: sus restos reposaron aquí en un sarcófago. Tras Alejandría y Pérgamo, fue la tercera biblioteca más grande de la Antigüedad, llegando a contar con más de doce mil papiros, que eran colocados en nichos abiertos en sus muros, de forma que se protegían del calor y la humedad. Restaurada en la década de 1960, en su fachada se encuentran representadas las estatuas de las Virtudes: Arete (la Bondad), Ennoia (el Pensamiento), Epistene (el Conocimiento) y Sophia (la Sabiduría). Las estatuas originales se encuentran en el Museo de Éfeso de Viena. Tras cruzar la Puerta de Augusto se llega al ágora comercial, un cuadrado de 110 m2, donde estaba el antiguo mercado textil y de alimentos, construido en el 3 a.C., bajo el principado de Augusto.

El Gran Teatro, construido por el rey Lisímaco de Tracia a principios del siglo III a.C., los romanos lo reconstruyeron entre el 41 y el 117 d.C., aunque conservando algunos elementos del teatro original. Se encuentra adosado al monte Pion y constituye uno de los edificios más espectaculares de la ciudad; tras la fachada de tres pisos, con una altura de 18 metros, se encuentra la escena. El teatro podía acoger 25.000 espectadores, cada fila de asientos está un poco más inclinada que la anterior con objeto de que los espectadores de las filas más altas pudieran tener una buena visión y acústica. Desde esta zona se accedía al puerto de la ciudad, a través de la vía Arcadia. A su derecha se encuentra el complejo lúdico formado por el gimnasio del Puerto, la palestra de Verulano y las termas públicas.

Finalmente, la iglesia de la Virgen María, también conocida como iglesia de los Concilios, un edificio romano del siglo II a.C., con tres naves con ábsides en los extremos, en el que se realizaban transacciones comerciales que se transformó en basílica cristiana. Esta iglesia acogió dos concilios de gran importancia, en el año 431, en el que se enfrentaron los partidarios de Nestorio, obispo de Constantinopla que negaba que María fuera la madre de Dios, y Cirilo que mantenía lo contrario, y que finalmente ganó. Y en el 449, el segundo concilio de Éfeso, que sostuvo la tesis de una única naturaleza de Cristo, la divina.

Continuamos con la Casa de la Virgen María, que se encuentra a 6 km de Éfeso. De acuerdo con la Biblia, Cristo pidió en la cruz a San Juan Evangelista que cuidase de su madre. Juan trajo consigo a María a Éfeso en el año 37 d.C., y aquí pasó sus últimos años en una modesta casa de piedra. El edificio es realmente una pequeña iglesia bizantina, que data, probablemente, del siglo XIII, aunque se construyó sobre otro edificio más antiguo de los siglos VI y VII, sin embargo partes del asentamiento y del carbón encontrados en el sitio datan del siglo I. La capilla actual, es el resultado de la restauración realizada en 1950. Este santuario es un lugar sagrado para cristianos y musulmanes, siendo reconocido por la Iglesia católica como lugar oficial de peregrinación en 1951.

Almuerzo en restaurante local.

Nos dirigiremos a Selçuk, ciudad cercana a Éfeso, para visitar el templo de Artemisa, (Artemision), considerado como una de las siete maravillas del mundo antiguo. Este tempo, en su día grandioso, fue uno de los principales centros religioso durante más de mil años, pero hoy solo queda una de las columnas.

Seguimos con la visita de la Isa Bey Camii, mezquita construida en 1375 por Isa Bey durante la dominación de los emires de Aydin. Es una de las obras de arte más antiguas e impresionantes que quedan de los beyliks de Anatolia (pequeños emiratos turcos gobernados por un bey que ocupaban la península de Anatolia). El conjunto mide 57 x 51 metros y consta de una sala de oración de tres naves y un patio rectangular, de cuyos pórticos se conservan solo las columnas. Las naves laterales tienen techos a dos aguas y la central dos cúpulas sobre tambores octogonales. En su construcción se utilizaron algunos elementos del templo de Artemisa. A través de una espléndida portada de estalactitas, se accede al patio que posee un jardín con una pequeña fuente. Delante de la entrada principal hay un gran busto de Isa Bey. La sala del mihrab parcialmente cerrada por dos cúpulas que se apoyan sobre cuatro columnas antiguas de mármol gris y rosa procedentes de termas del puerto rematadas por capiteles. En la actualidad sigue siendo utilizada para el culto.

Finalmente, llegaremos hasta la Basílica de San Juan, sin duda el edificio bizantino más importante de la ciudad, y desde la antigüedad, uno de los más importantes centros de peregrinaje de Asia Menor. Se encuentra ubicada en la parte baja de la colina Ayasaluk, en el lugar donde fue enterrado el apóstol San Juan, que vivió sus últimos años en Éfeso, donde escribió su evangelio, al volver de su exilio en la isla de Patmos. Los restos que se aprecian corresponden a la construcción del siglo VI ordenada por Justiniano, que reemplazó la construida por Teodosio dos siglos antes y que se encontraba en muy mal estado. Tras ser abandonada en el siglo XIII, fue transformada en mezquita en 1330. El edificio fue arrasado por Tamerlán en 1402. Los frecuentes terremotos ocurridos en esta zona de Turquía y la extracción de materiales para ser utilizados en la construcción de otros edificios, dejaron la basílica reducida a escombros. Desde aquí disfrutaremos de una hermosa vista de la llanura y del Artemision.

A continuación nos dirigimos al aeropuerto de Esmirna para tomar el vuelo TK2337 de la compañía TURKISH AIRLINES, con destino Estambul. Salida prevista a las 21.50 hrs. y llegada a las 23.15 hrs. Traslado al hotel.

Alojamiento en Hotel Barceló Istanbul.

Experiencias únicas durante nuestro viaje a TURQUÍA con VAGAMUNDOS

Conocida como la ciudad de las siete colina, Estambul hay que visitarla como mínimo una … o mejor, mil veces en la vida. Todo lo que se diga de esta fascinante urbe que mezcla las tradiciones de Oriente con la modernidad de Occidente, es poco. Tendremos tiempo de visitar sus lugares mas emblemáticos, sus monumentos bizantinos como Santa Sofía, o la iglesia de Chora; otomanos, como la Mezquita Azul o el Palacio de Topkapi; realizar un crucero por el Bósforo hasta el mar de Mármara o visitar sus bazares como el Egipcio o el Gran Bazar.

Pero si tenemos que destacar un monumento de Estambul, sin duda no hay nada comparable a Santa Sofía, el templo de la divina sabiduría que durante siglos fue la mayor iglesia de la cristiandad. Cuando entramos en la enorme sala, con su cúpula flotante cubierta de frescos, su iluminación difusa, las columnas monolíticas … nos resultará sobrecogedor.

Capadocia, un lugar que parece ajeno a este mundo, una obra de arte que posee dos autores, la naturaleza, que la decoró con extravagantes formaciones rocosas conocidas como chimenea de hadas que se han formado a lo largo de miles de años de erosión y la fe, que talló monasterios e iglesias en el interior de la roca.  Algunas de ellas, como la la excepcional Karanlik Kilise (iglesia Oscura), una de las iglesias más extraordinarias de Turquía.

Pasear por uno de los tesoros más curiosos de Turquía como es Pamukkale (castillo de algodón, en turco), famosa por sus terrazas de traventinos de calcita situada en la ladera de una colina. Aquí se encuentra también la ciudad-balneario romana y bizantina de Hierápolis, con el famoso Plutonium, conocido como el agujero del demonio.

En Turquía hay muchos yacimientos arqueológicos griegos y romanos, pero ninguno como Éfeso, donde el arte griego y la arquitectura romana llega a las más altas cotas; además en un estado de conservación magnifico. Para todos los que nos gusta la cultura, será una experiencia única pasear por la avenida de las Columnas o la vía de los Curetes y encontrarnos con el templo de Adriano, la Biblioteca de Celso o el Gran Teatro.

Pero además de Éfeso, en Asia Menor hay otras ciudades griegas y romanas legendarias. No será muy difícil imaginarnos una representación en el Teatro de Aspendos, el mejor conservado del mundo, incluso permanece en pie la pared posterior del escenario; Aphrodisias, dedicada a la diosa del amor Afrodita, uno de los lugares más fascinantes de la Antigüedad; o Perge, un enclave de importancia capital en la historia cristiana.

¿Qué le lleva a un ser humano crear una cumbre artificial en la montaña más alta de su reino, y plantar allí gigantescas esculturas de dioses persas y griegos y de sí mismo? Sin duda la megalomanía. Llegaremos hasta la cumbre de este santuario creado por el rey Antioco I de Comagene en el siglo I a.C. y  seremos testigos de un mágico atardecer en el Monte Nemrut (Nemrut Dağı), donde la suave luz del crepúsculo irá creando las inquietantes sombras de las gigantescas cabezas esculpidas en roca y el inmenso paisaje se irá apagando.

Tomaremos contacto con nuestro pasado, en la Mesopotamia Bíblica, en el este de Anatolia, un lugar habitado mayoritariamente por cristianos durante siglos (actualmente quedan muy pocos), con antiquísimas iglesias y monasterios. Aquí, visitaremos ciudades como Diyarbakir, con su enorme muralla romana de basalto negro; Midyat, donde se encuentra Deyr-ul Umur (Mor Gabriel), el monasterio siríaco ortodoxo más antiguo del mundo; Urfa, la “Jerusalén de Anatolia”, lugar sagrado para judíos, cristianos y musulmanes, ya que aquí fue donde nación Abraham; Harran, uno de lugares que lleva más tiempo habitado de forma ininterrumpida; o Gaziantep, donde podremos contemplar los más bellos mosaicos en el Museo de Zeugma, sin duda el mejor museo de mosaicos del mundo.

Mención aparte merece Mardin, una de las ciudades más hermosas de Turquía. Encaramada a una colina, frente a la llanura mesopotámica, pasearemos por los callejones del casco antiguo de este auténtico museo al aire libre donde veremos antiguas mezquitas como la de Ulu Camii del siglo XII o el Monasterio Deyrul Zafaran (“del Azafrán”), del siglo V, donde sus monjes aún hablan el arameo, la lengua que hablaba Jesús.

¿Sabías que en el este de Anatolia se encuentra el templo más antiguo conocido? Pues sí, las construcciones megalíticas en círculos concéntricos de Göbekli Tepe son 7.000 años anteriores a las de Stonehenge, en Gran Bretaña. Su descubrimiento causó un gran impacto en la comunidad científica, ya que esto indica que en aquella época ya existía una organización social desarrollada.

Mesopotamia significa “tierra entre dos ríos”. Obviamente esos dos ríos son los míticos Tigris y Éufrates. Tendremos la oportunidad de realizar un breve crucero por el Éufrates, donde podremos ver algunas de las ciudades sumergidas por efecto de la construcción de las nuevas presas.

¡Y qué decir de los bazares turcos! Aunque no seas muy comprador, en Turquía te volverás compulsivo. Pocos países poseen una artesanía comparable a la turca. Ya sea en el Gran Bazar de Estambul, el kapalı çarşıel de Mardin, o el caravasar Hasan Paşa de Diyarbakir o en cualquier otro bazar de los que visitemos, cuando entres en cualquiera de ellos, tu estado de ánimo sufrirá un cambio radical que te llevará a una fiebre compradora. 

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