ePrivacy and GPDR Cookie Consent by Cookie Consent Viaje a Turquía VII: Circuito Clásico, Monte Nemrut y Mesopotamia Bíblica | Los viajes de Vagamundos día a día

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Viaje a Turquía VII: Circuito Clásico, Monte Nemrut y Mesopotamia Bíblica | Los viajes de Vagamundos día a día

Publicado el 02/06/2021 en

Llegamos a Estambul, donde disfrutaremos de dos días plagados de visitas. Este primer día comenzaremos por el Hipódromo, continuaremos con la Mezquita Azul, la más grande y la única con seis minaretes de la ciudad; seguimos con la Basílica-Museo de Santa Sofía. A continuación el inmenso Palacio de Topkapi, para finalizar con tiempo libre en el Gran Bazar de Estambul, donde podremos dar rienda suelta a nuestro espíritu consumista. 

DÍA 13 – Estambul: visita de la ciudad

Desayuno buffet en el hotel. Antiguamente conocida como Bizancio y Constantinopla, Estambul (Istambul, en turco) es el centro histórico, cultural y económico del país. Es una ciudad transcontinental, ubicada en el estrecho del Bósforo, que separa Europa y Asia, entre el mar de Mármara y el mar Negro. Con más de 15 millones y medio de habitantes, es la ciudad más poblada de Europa y a una de las más pobladas del mundo. Estratégicamente situada, este antiguo pueblo de pescadores griego, después capital de dos imperios y ahora metrópolis moderna, ha sufrido una increíble transformación, moldeada por conquistas militares, enérgicos líderes, credos religiosos, motines, incendios y terremotos devastadores. Resumir la historia de Estambul, sería tan largo como resumir la historia del mundo. 

Por ello, vamos a citar algunas de las fechas más significativas de Estambul:

INICIO DE BIZANCIO

657 a.C. Byzas, un colonizador de Megara, obedeciendo al oráculo de Delfos, y comprendiendo la importancia estratégica de su puerto natural, el Cuerno de Oro, funda Byzantium.

512 a.C. Empieza el dominio persa de la ciudad. Darío construye un puente de barcas en un intento vano por conquistar Europa Oriental.

479 a.C. Los espartanos de Pausanias recuperan el control de la ciudad.

334-212 a.C. La ciudad cae en manos de Alejandro Magno.

279 a.C. Bizancio repele la invasión de los celtas, pero acepta rendirles tributo.

179 a.C. Rodas, Pérgamo y Bitinia unen fuerzas para conquistar la ciudad. Bizancio se convierte en parte del Imperio Romano.

196 d.C. El emperador romano Septimio Severo saquea Bizancio por ponerse del lado de sus rivales en una guerra civil.

 

CONSTANTINOPLA BIZANTINA

330 El emperador Constantino el Grande elige su “Nueva Roma” en la ciudad y la llama Constantinopla; así comienza la etapa bizantina.

395 Muere Teodosio I y división final del Imperio Romano.

413-417 Teodosio II construye las murallas de la ciudad

527-565 Durante el reinado de Justiniano la ciudad se llena de fabulosos edificios como Santa Sofía (537). Tras su muerte, el Imperio Bizantino nunca volvería a ser tan poderoso.  

1071 Los turcos selyúcidas (nómadas originarios de Asia Central) derrotan a los bizantinos en Malazgirt y alcanzan Anatolia, lo que desencadena las Cruzadas. 

1204 Los cruzados cristianos saquean Constantinopla y establecen un Reino Latino en la ciudad.

1261 La ciudad es recuperada para el Imperio Bizantino por Miguel VIII.

1326 Los turcos osmalíes capturan Bursa y nace el Imperio Otomano.

 

CAPITAL OTOMANA

1453 El sultán Mehmet II conquista Constantinopla y la llama Estambul.

Siglo XVI El dominio otomano alcanza el cénit con Solimán el Magnífico. El Imperio se extiende desde Viena hasta África del Norte. Estambul se convierte en un crisol de nacionalidades.

Siglo XVII El Imperio Otomano empieza un lento declive de 300 años debido a derrotas militares, cambios en las rutas comerciales y la incapacidad de mantenerse al día tecnológicamente.

1826 El sultán Mahmud II disuelve a los jenízaros y constituye una nueva fuerza militar inspirada en el ejército de Napoleón.

1883 Se inaugura el Orient Express, un tren de lujo que une Estambul con Paris.

1914-18 El Imperio otomano se une a Alemania y Austria-Hungría durante la II Guerra Mundial.

1919-22 Estambul es ocupada por los Aliados. Bajo el mandato de Mustafa Kemal, participa en la Guerra de Independencia. Se suspende el sultanato.

 

ÉPOCA REPUBLICANA

1923 Se establece la República Independiente de Turquía, su capital Ankara. Mustafa Kemal, Atatürk, se convierte en presidente y lleva a cabo grandes reformas en todo el país.

1973 Se termina el puente del Bósforo.

1999 El 17 de agosto un terremoto sacude Estambul provocando miles de muertos.

2010 Estambul es Capital Europea de la Cultura.

Localizada entre Asia y Europa, esta cautivadora ciudad, por la que han pasado cuatro imperios que han ido dejando su impronta, de alguna manera representa lo prohibido, lo lejano, lo diferente y lo exótico; también la Europa que no es, o la Asia incompleta; los muecines, minaretes, bazares, hamams, el olor a té y a intenso café, hace mucho que conviven con una ciudad moderna que disfruta de la gastronomía más innovadora, las tiendas de diseño y la noche más alternativa. 

Después del desayuno iniciamos la visita de la ciudad, en un primer itinerario que nos permitirá descubrir los testimonios de la antigua Constantinopla. Comenzamos por el Hipódromo, inspirado en el Circo Máximo de Roma, se construyó en 203 por Septimo Severo como estadio para carreras de cuadrigas y otros eventos. Mas tarde, Constantino lo amplió a sus dimensiones definitivas de 400 x 120 m y una capacidad para 60.000 personas. Con forma de U, solo se han conservado tres de los muchos monumentos que lo adornaban.

Se puede ver la Columna de Constantino, formada por bloques de piedra toscamente tallados, construida en el siglo IV. El Obelisco Egipcio, monolito de 20 m de altura de granito ornamentado con jeroglíficos, mandado construir por el faraón egipcio Tutmosis III (siglo XV a.C.) y traído por Teodosio en 390 d.C. ; la Columna Serpentina, traída del templo de Apolo en Delfos, el monumento griego más antiguo de la ciudad, que conmemora la victoria de los griegos contra los persas en el 479 a.C. Cerca de aquí se encuentra la fuente de abluciones abovedada, que fue un regalo del Káiser alemán Guillermo II al sultán Abdülhamit II con ocasión de su viaje a Estambul en 1895. 

Continuamos con la Mezquita Azul, la más grande de la ciudad, construida por el sultán Ahmet I para apaciguar a Alá tras la derrota de sus ejércitos ante el Imperio safávida. Los trabajos se iniciaron en 1609 y finalizaron en 1616, seis meses antes de la muerte del sultán. Obra de Sedefkar Mehmet Ağa, discípulo del genial arquitecto Sinan, es la única en esta ciudad con seis minaretes, lo que fue muy polémico ya que igualaba a los de la mezquita de Haram en la Meca, por lo que hubo que añadir otro a esta última para preservar su jerarquía. El diseño de la mezquita Azul es la culminación de dos siglos de evolución de la iglesia bizantina y la mezquita otomana. Mezcla elementos bizantinos de Hagia Sophia con la arquitectura islámica tradicional, siendo considerada la última gran mezquita del periodo clásico otomano. El arquitecto logró sintetizar las ideas de su maestro Sinan, en cuanto al impresionante tamaño, majestuosidad y esplendor. Quizás, en cuanto al interior, no fue tan creativo.

A la entrada, un patio porticado cubre un área del mismo tamaño que la sala de oración. Podremos observar una cascada de cúpulas y semicúpulas, que conforman un impresionante conjunto. De la parte superior de la entrada oeste al patio cuelga una pesada cadena de hierro. Sólo el sultán podía pasar al patio de la mezquita montando a caballo, por lo que la cadena servía para que el sultán tuviera que inclinarse cada vez que entraba al patio, gesto simbólico de humildad ante Alá. La decoración interior y su rico recubrimiento, con más de 20.000 azulejos, dejan en la sombra al resto de mezquitas otomanas. El elemento más importante de su interior es el mihrab, de mármol finamente esculpido, con una hornacina y un panel doble con inscripciones. Su nombre viene por el color azul vivo y verde de los mosaicos que decoran la parte superior y las cúpulas de la mezquita. Si tenéis oportunidad, es muy recomendable visitarla por la noche, cuando se ilumina con sus alminares rodeados de chillonas gaviotas.

Al otro lado de la frondosa plaza de Sultanahmet se encuentra la Basílica-Museo (Mezquita) de Santa Sofía (Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO EN 1985), sin duda la más impresionante construcción bizantina de la ciudad. Constantino construyó aquí, sobre un templo pagano, una basílica cristiana en el año 325 dedicada a la Sabiduría Divina (Hagia Sophia). Teodosio II la reconstruyó, después de un incendio en 532; el edificio que se ve en la actualidad fue construido por Justiniano en 537 después de otro incendio. Para ello se utilizaron los mejores materiales: mármol blanco de las islas del Mármara, verde antiguo de Tesalia, mármol amarillo de África, oro y plata de Éfeso o columnas de pórfido rojo antiguo de Egipto. Fue la catedral con mayor superficie del mundo durante casi mil años, hasta que se completó la obra de la catedral de Sevilla en 1520. Se encuentra rodeada por cuatro minaretes entre los que se alza la gran cúpula. En el siglo XV los otomanos la convirtieron en mezquita.

En su interior, la nave central aparece como un amplio espacio cubierto por una cúpula de 31 m de diámetro y 55 m de altura, que junto con dos semicúpulas laterales forman una planta elíptica. Estaba cubierto con mosaicos dorados, iluminados por candelabros titilantes. Toda la decoración mural y los mosaicos fueron recubiertos de pintura hasta que a partir de 1934 estos últimos fueron recuperados. El 9 de junio de 2020, Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, firmó un decreto por el que la antigua basílica de Santa Sofía, convertida en museo en 1934 por Kemal Atatürk, retornaba al culto musulmán y se convertía nuevamente en mezquita. Unos días después era el propio presidente quien inauguró los rezos en la mezquita de Santa Sofía. 

Almuerzo en restaurante local.

El promontorio que marca el punto de encuentro entre el Cuerno de Oro, el mar de Mármara y el Bósforo disfruta de una situación estratégica natural. En este emplazamiento privilegiado se decidió levantar el Palacio de Topkapi, que durante casi 400 años fuera la residencia de los sultanes otomanos, que gobernaron desde aquí su enorme imperio. Libidinosos sultanes, ambiciosos cortesanos, bellísimas concubinas e intrigantes eunucos vivieron y trabajaron aquí durante la corte del Imperio Otomano entre los siglos XV y XIX. El palacio se concibió como una serie de pabellones reunidos en torno a cuatro enormes patios, ofreciendo una versión en piedra de las tiendas de campaña de los antiguos nómadas otomanos. Se empezó a construir en 1462, siendo ampliado por cada sultán que accedía al trono hasta convertirlo en una pequeña ciudad de 700.000 m2, que incluía mezquitas, bibliotecas, cocinas, escuelas, tesoros, cuarteles y sala de audiencias.

Se calcula que al menos 4.000 personas vivían en el complejo sirviendo a la familia imperial. Durante el Imperio Otomano, los sultanes consiguieron reunir una impresionante colección de tesoros que, en su gran mayoría están expuestas en este palacio. En 1853 el sultán se trasladó al palacio de Dolmabahçe, y en 1924 se convirtió en museo. Recorreremos sus lujosos patios y estancias, decoradas con llamativos tonos dorados. Uno de los espacios más destacados es la Sala del Tesoro, donde podremos apreciar su excelente colección de porcelanas, así como algunos de los objetos y joyas más valiosos del mundo, como el diamante Kasikçi (de 88 quilates) que perteneció a Letizia Ramolino, madre de Napoleón o la daga Topkapi (el arma más cara del mundo), construida en oro, con esmeraldas incrustadas que iba a ser un regalo para el Sha de Persia, pero falleció antes de recibirlo. También tendremos oportunidad de visitar los antiguos establos y cocinas y el salón donde se reunía el Consejo Privado del ejército. Tampoco nos olvidaremos del Pabellón del Santo Manto y las Reliquias Sagradas, donde se custodian varias muestras de la barba, los dientes y el arco del profeta Mahoma; además se conservan más de un centenar de ejemplares del Corán.

Para finalizar el día, nada mejor que disfrutar de tiempo libre en el Gran Bazar de Estambul, uno de los mercados más grandes del mundo, un laberinto de calles y pasadizos cubiertos de bóvedas pintadas, donde se despliegan más de 4.000 tiendas distribuidas en 58 calles, y unas 20.000 personas que trabajan en él. Cada día pasean por sus calles y pasillos entre 300.000 y medio millón de visitantes que pueden encontrar de todo, desde las tradicionales especias del país y frutos secos, hasta souvenirs, ropa, artesanías, cuadros, joyas, alfombras y cualquier cosa que podamos imaginar. El bazar fue fundado por Mehmet II en 1453. Empezó siendo un pequeño almacén abovedado, que fue creciendo hasta cubrir una gran extensión a medida que las callejuelas cercanas, también llenas de tiendas, se cubrían con un tejado, hasta alcanzar su laberíntico aspecto actual. Inicialmente estaba dividido por gremios, como es habitual en los bazares del mundo islámico, y aunque aún hoy continúa esa distribución, muchos de los antiguos gremios han dejado paso a las tiendas orientadas al turismo, que han acabado convirtiéndose en el gran cliente del Gran Bazar.

Los comerciantes no dudarán en probar suerte con tu nombre para adivinar de dónde eres y atraerte a sus establecimientos. Si picas, recuerda que regatear en el Gran Bazar es una tarea obligatoria, ya que los precios que proponen los vendedores están por encima de su valor real, a sabiendas de que el cliente les va a rebajar el precio. Sobre el inicial que nos dice el vendedor, podemos obtener una rebaja del 30-40%. La mayoría de los vendedores hablan varios idiomas por lo que en general no tendrás ningún problema de comunicación. En el bazar, además de tiendas encontraremos teterías, donde podrás sentarte a tomarte un buen té turco y el simit, un tipo de pan circular con semillas de sésamo. 

Alojamiento en Hotel Barceló Istambul.

 

Experiencias únicas durante nuestro viaje a TURQUÍA con VAGAMUNDOS

Conocida como la ciudad de las siete colina, Estambul hay que visitarla como mínimo una … o mejor, mil veces en la vida. Todo lo que se diga de esta fascinante urbe que mezcla las tradiciones de Oriente con la modernidad de Occidente, es poco. Tendremos tiempo de visitar sus lugares mas emblemáticos, sus monumentos bizantinos como Santa Sofía, o la iglesia de Chora; otomanos, como la Mezquita Azul o el Palacio de Topkapi; realizar un crucero por el Bósforo hasta el mar de Mármara o visitar sus bazares como el Egipcio o el Gran Bazar.

Pero si tenemos que destacar un monumento de Estambul, sin duda no hay nada comparable a Santa Sofía, el templo de la divina sabiduría que durante siglos fue la mayor iglesia de la cristiandad. Cuando entramos en la enorme sala, con su cúpula flotante cubierta de frescos, su iluminación difusa, las columnas monolíticas … nos resultará sobrecogedor.

Capadocia, un lugar que parece ajeno a este mundo, una obra de arte que posee dos autores, la naturaleza, que la decoró con extravagantes formaciones rocosas conocidas como chimenea de hadas que se han formado a lo largo de miles de años de erosión y la fe, que talló monasterios e iglesias en el interior de la roca.  Algunas de ellas, como la la excepcional Karanlik Kilise (iglesia Oscura), una de las iglesias más extraordinarias de Turquía.

Pasear por uno de los tesoros más curiosos de Turquía como es Pamukkale (castillo de algodón, en turco), famosa por sus terrazas de traventinos de calcita situada en la ladera de una colina. Aquí se encuentra también la ciudad-balneario romana y bizantina de Hierápolis, con el famoso Plutonium, conocido como el agujero del demonio.

En Turquía hay muchos yacimientos arqueológicos griegos y romanos, pero ninguno como Éfeso, donde el arte griego y la arquitectura romana llega a las más altas cotas; además en un estado de conservación magnifico. Para todos los que nos gusta la cultura, será una experiencia única pasear por la avenida de las Columnas o la vía de los Curetes y encontrarnos con el templo de Adriano, la Biblioteca de Celso o el Gran Teatro.

Pero además de Éfeso, en Asia Menor hay otras ciudades griegas y romanas legendarias. No será muy difícil imaginarnos una representación en el Teatro de Aspendos, el mejor conservado del mundo, incluso permanece en pie la pared posterior del escenario; Aphrodisias, dedicada a la diosa del amor Afrodita, uno de los lugares más fascinantes de la Antigüedad; o Perge, un enclave de importancia capital en la historia cristiana.

¿Qué le lleva a un ser humano crear una cumbre artificial en la montaña más alta de su reino, y plantar allí gigantescas esculturas de dioses persas y griegos y de sí mismo? Sin duda la megalomanía. Llegaremos hasta la cumbre de este santuario creado por el rey Antioco I de Comagene en el siglo I a.C. y  seremos testigos de un mágico atardecer en el Monte Nemrut (Nemrut Dağı), donde la suave luz del crepúsculo irá creando las inquietantes sombras de las gigantescas cabezas esculpidas en roca y el inmenso paisaje se irá apagando.

Tomaremos contacto con nuestro pasado, en la Mesopotamia Bíblica, en el este de Anatolia, un lugar habitado mayoritariamente por cristianos durante siglos (actualmente quedan muy pocos), con antiquísimas iglesias y monasterios. Aquí, visitaremos ciudades como Diyarbakir, con su enorme muralla romana de basalto negro; Midyat, donde se encuentra Deyr-ul Umur (Mor Gabriel), el monasterio siríaco ortodoxo más antiguo del mundo; Urfa, la “Jerusalén de Anatolia”, lugar sagrado para judíos, cristianos y musulmanes, ya que aquí fue donde nación Abraham; Harran, uno de lugares que lleva más tiempo habitado de forma ininterrumpida; o Gaziantep, donde podremos contemplar los más bellos mosaicos en el Museo de Zeugma, sin duda el mejor museo de mosaicos del mundo.

Mención aparte merece Mardin, una de las ciudades más hermosas de Turquía. Encaramada a una colina, frente a la llanura mesopotámica, pasearemos por los callejones del casco antiguo de este auténtico museo al aire libre donde veremos antiguas mezquitas como la de Ulu Camii del siglo XII o el Monasterio Deyrul Zafaran (“del Azafrán”), del siglo V, donde sus monjes aún hablan el arameo, la lengua que hablaba Jesús.

¿Sabías que en el este de Anatolia se encuentra el templo más antiguo conocido? Pues sí, las construcciones megalíticas en círculos concéntricos de Göbekli Tepe son 7.000 años anteriores a las de Stonehenge, en Gran Bretaña. Su descubrimiento causó un gran impacto en la comunidad científica, ya que esto indica que en aquella época ya existía una organización social desarrollada.

Mesopotamia significa “tierra entre dos ríos”. Obviamente esos dos ríos son los míticos Tigris y Éufrates. Tendremos la oportunidad de realizar un breve crucero por el Éufrates, donde podremos ver algunas de las ciudades sumergidas por efecto de la construcción de las nuevas presas.

¡Y qué decir de los bazares turcos! Aunque no seas muy comprador, en Turquía te volverás compulsivo. Pocos países poseen una artesanía comparable a la turca. Ya sea en el Gran Bazar de Estambul, el kapalı çarşıel de Mardin, o el caravasar Hasan Paşa de Diyarbakir o en cualquier otro bazar de los que visitemos, cuando entres en cualquiera de ellos, tu estado de ánimo sufrirá un cambio radical que te llevará a una fiebre compradora. 

 

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