ePrivacy and GPDR Cookie Consent by Cookie Consent Viaje a Turquía VIII: Circuito Clásico, Monte Nemrut y Mesopotamia Bíblica | Los viajes de Vagamundos día a día

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Viaje a Turquía VIII: Circuito Clásico, Monte Nemrut y Mesopotamia Bíblica | Los viajes de Vagamundos día a día

Publicado el 02/06/2021 en

Para nuestro último día en Estambul tenemos preparadas muchas sorpresas. Comenzaremos con el Mercado de las Especias,  donde nos dejaremos embriagar por los aromas orientales de estos condimentos. Cerca de allí se encuentra la Mezquita de Rüstem Paşa, una de las joyas secretas de Estambul. Continuaremos con un crucero por el Bósforo, donde podremos contemplar la sucesión de palacios, puentes, pabellones y otros monumentos que se encuentran en sus orillas. Uno de esos palacios, en concreto el Palacio de Beylerbeyi lo visitaremos. Cerca se encuentra la colina de Çamlıca, desde donde disfrutaremos de una bellísima vista de la ciudad. Para finalizar, un plato realmente apetitoso, visitaremos la Iglesia de San Salvador de Chora (Museo Kariy), ahora convertida en mezquita, una auténtica oda al arte bizantino. 

DÍA 14 – Estambul

Desayuno buffet en el hotel. Comenzaremos la mañana de nuestra segunda jornada en Estambul con la visita del Mercado de las Especias (bazar Egipcio), uno de los lugares más fascinantes y animados de la ciudad, donde reinan los olores de las especias y los aromas orientales. Su nombre proviene de cuando Estambul marcaba el final de la ruta de la seda y era el centro de distribución de toda Europa. Durante el siglo XV, las especias llegaban de la India y el sudeste asiático hasta Egipto, y desde aquí a Estambul por el Mar Mediterráneo. Construido en forma de L, cuenta con 6 puertas de entrada. Los venecianos y genoveses habían instalado en 1663 un mercado de especias y perfumes, que fue restaurado en 1943, adquiriendo el diseño que posee actualmente. En su interior solo se venden productos comestibles como semillas, lokum (dulces turcos), miel, aceite, caviar, fruta fresca y seca, además de todo tipo de especias. Los vendedores decoran sus puestos de tal forma que visitarlo es un placer para los sentidos. Dispondremos de tiempo libre para pasear entre sus tenderetes, que nos trasladará al Oriente aturdidos por los olores de las especias y los gritos de los vendedores.

A escasos minutos del bazar se encuentra otra pequeña joya de la arquitectura otomana, como es la Mezquita de Rüstem Paşa, construida en 1561 por Mimar Sinan, el más grande arquitecto turco de todos los tiempos, para el gran visir Rüstem Paşa. Su diseño es el clásico otomano, con planta rectangular, una gran cúpula central con semicúpulas que la rodean y que aligeran su peso. El interior es muy recogido y se encuentra completamiento recubierto con magníficos azulejos de cerámica vidriada de Iznik con delicados motivos florales. La cúpula central es sostenida por cuatro pilares octogonales también con azulejos. Otro rasgo característico es el gran número de ventanas que posee.

Seguiremos explorando los tesoros de la ciudad con un crucero por el Bósforo, a lo largo del cual tendremos la oportunidad de disfrutar de las vistas de las orillas de Europa y Asia. El Bósforo es un estrecho que conecta el Mar Negro con el Mar de Mármara separando Estambul en dos partes: la europea y la asiática. La longitud total del estrecho es de 30 kilómetros y la anchura va desde los 700 metros hasta los casi 4 kilómetros de la salida al Mar Negro. Durante el recorrido observaremos la mezcla de pasado y presente de la ciudad. Se sucederán las casas de madera, palacios, fortalezas y puentes que se han ido construyendo en el estrecho. Sentiremos cómo nos relajamos al cruzar las olas y sentir la brisa del mar.

El recorrido se iniciará por la parte europea de Estambul. Tendremos la oportunidad de contemplar la Torre Gálata, el Palacio Dolmabahçe, el Palacio de Çırağan (en su cuaderno de viaje Constantinopla, 1890, el escritor francés Pierre Loti describió estos dos palacios como “una línea de palacios blancos como la nieve, situados al borde del mar en muelles de mármol”), los pabellones imperiales del Palacio Yildiz, la Mezquita Ortaköy, con su cúpula y sus dos minaretes que quedan minimizados por el cercano puente del Bosforo, y la fortaleza de Rumeli, construida en el lado europeo por orden de un sultán Mehmet II en solo cuatro meses en 1452, como preludio a su invasión de Constantinopla. Situada en el punto más estrecho del Bósforo, controlaba la principal ruta bizantina de suministros.

Al llegar al puente Fatih Sultan Mehmed cambiamos de orilla y pasamos a la parte asiática de Estambul. Aquí continuaremos con el legado otomano de la ciudad: la fortaleza de Asia, situada frente a la Fortaleza de Europa, fue construida por el sultán Bayadeto I justo antes del fallido asedio otomano de Constantinopla en 1396-1397; el palacio Küçüksu y la escuela militar Kuleli, la más antigua de Turquía con sus dos torres puntiagudas, y el puente colgante del Bósforo. Además, a lo largo de nuestro crucero podremos contemplar una sucesión de yalis (mansiones en madera, con embarcadero y acceso del mar), construidas para las familias ricas, quizás el mejor ejemplo de arquitectura civil otomana, que fueron edificadas entre los siglos XVI y principios del XX para los altos cargos de la corte otomana o para embajadores y dignitarios extranjeros.

Finalizado nuestra navegación, cruzaremos el puente colgante del Bósforo y pasaremos a la parte asiática de la ciudad. Este puente colgante fue terminado en 1988 y mide más de un kilómetro. Visita del Palacio de Beylerbeyi, construido en el siglo XIX por el Sultán Abdül Aziz para residencia de verano y alojamiento oficial de los dignatarios extranjeros más distinguidos. La emperatriz Eugenia de Montijo (mujer de Napoleón III) se alojó como invitada en 1869 durante su viaje a la inauguración del canal de Suez; también los duques de Windsor fueron otros de sus huéspedes. Diseñado por el arquitecto Sarkis Balyan y por su hermano Agop, en estilo barroco típico del período otomano tardío. Se trata de una fantasía en mármol blanco entre jardines repletos de magnolias en la orilla asiática del Bósforo.

El palacio cuenta con 3 entradas principales, 6 grandes salas, 24 habitaciones increíblemente decoradas con esterillas de Egipto, lámparas de cristal de Bohemia, relojes franceses y porcelana china. Las fuentes, baños y columnatas, están hechas para impresionar, al igual que los frescos de barcos de guerra otomanos. Quizás la dependencia más hermosa es la sala de recepción que cuenta con una alberca y una fuente.

Posteriormente nos desplazamos hasta la colina de Çamlıca (conocida como de los enamorados), es una de las siete colinas de Estambul y con sus 267 m, el punto más alto de la ciudad. Desde este impresionante mirador, podremos disfrutar de una vista de ambos lados del Bósforo, incluyendo los dos puentes que conectan Asia y Europa. Si tenemos suerte y el día está despejado, podremos ver incluso el Cuerno de Oro y Sultanahmet.

Almuerzo en restaurante local.

A continuación, visita de otra joya de la corona bizantina, la Iglesia de San Salvador de Chora (Museo Kariye). Al parecer, en este mismo emplazamiento se hallaba un monasterio Justiniano conocido como in-Chora (en el campo) por encontrarse fuera de las murallas de la ciudad. En el año 558 un terremoto lo asoló.

El edificio actual data de finales del siglo XI. La iglesia ha sido reconstruida en cinco ocasiones, sobre todo en los siglos XII y XIV. En 1511 la iglesia se convirtió en mezquita y las obras de arte se ocultaron tras pantallas de madera. En 1948 comenzó un programa de restauración que duró hasta 1958, momento en el que se abrió al público convertida en museo. Pero en verano de 2020 nuevamente ha sido convertida en mezquita.

En Estambul hay muchos monumentos, pero pocos tan espectaculares como esta antigua iglesia donde encontraremos algunos de los mosaicos y frescos bizantinos más hermosos de la ciudad. El emperador bizantino Andronikos II Paleólogo (1282-1328) encargó a su primer ministro y responsable del tesoro bizantino, Teodoro Metoquitas, la fundación del monasterio. Teodoro, gran amante del arte, transformó la iglesia en el monumento más representativo de la última época del arte bizantino, haciéndola decorar con mosaicos y frescos. Se desconoce el nombre del autor o autores de las obras.

Chora consta de cinco partes principales: la nave, la estructura de dos pisos anexa, los nártex interior y exterior y la cripta para las tumbas. La parte más antigua del edificio actual, la zona abovedada, se remonta al 1120. Los espectaculares mosaicos y frescos datan entre 1310 y 1320 y están agrupados en 4 ciclos que narran las vidas de Jesucristo y la Virgen Maria junto con retratos de santos y grandes paneles dedicatorios.

Entre los mosaicos, hay que destacar una asombrosa representación de Jesús con sus ancestros. En la cúpula izquierda del nártex hay un mosaico de serena belleza de María y el Niño rodeados por sus antepasados. Cada azulejo está colocado en un ángulo diferente con respecto al resto, de forma que la luz reflejada crea una imagen impresión resplandeciente y etérea.

En la nave de la iglesia hay tres paneles, uno de los cuales, sobre la puerta principal, es el mejor conservado y muestra el tránsito de la Virgen: la virgen tumbada en un féretro, contemplada desde lo alto por los apóstoles y con Cristo sentado detrás.

A la derecha de la nave está el paraclesion, una capilla lateral construida para albergar las tumbas del fundador de la iglesia y sus familiares. Los frescos abordan la muerte y resurrección con escenas del Antiguo Testamento. La obra maestra es el fresco, Anastasis (“Resurrección”), en la semicúpula que corona el ápside, que muestra a Jesucristo levantando a Adán y Eva de sus tumbas, mientras Satán yace atado.

El fresco de la cúpula muestra el Juicio Final, con las almas de los que se han salvado (a la derecha) y las de los condenados (a la izquierda). Al parecer los frescos fueron pintados una vez terminados los mosaicos, por los mismos maestros. Las pinturas, con un sofisticado empleo de la perspectiva y unas expresiones faciales retratadas con exquisitez, recuerdan a las del italiano Giotto, el pintor más innovador del Renacimiento italiano, aunque también presentan diferencias importantes.

Alojamiento en Hotel Barceló Istanbul.

SINAN, EL ARQUITECTO IMPERIAL (artículo)
Aunque fuera del mundo musulmán es un gran desconocido, Koca Mimar Sinan (1490-1588), es uno de los más grandes arquitectos que ha existido. Contemporáneo de Palladio, Juan de Herrera o Miguel Ángel, fue el más importante arquitecto otomano e ingeniero civil de los sultanes Solimán el Magnífico, Selim II y Murad III.

Responsable de la construcción de 131 mezquitas y más de 200 edificios civiles, sus logros artísticos revolucionaron la concepción estética del Islam, sentando las bases de la estructura de la mezquita otomana y dotando a Estambul del hermoso perfil que podemos contemplar hoy en día con mezquitas, hammams, palacios, mausoleos y grandes espacios abiertos que siguen fascinando hoy.

Procedente de familia cristiana, como tantos otros contemporáneos, Sinan fue llevado a los 14 años desde Anatolia a Estambul por el devşirme, la práctica de reclutar jóvenes cristianos que eran entrenados como soldados jenízaros y forzados a convertirse al islam. Se convirtió en ingeniero militar participando en numerosas campañas, en un Imperio que se encontraba en plena expansión, con lo que Sinan entró en contacto con muy diversos estilos arquitectónicos europeos y asiáticos.

Cuando contaba con 48 años, Solimán el Magnífico le nombra su arquitecto principal. Es entonces cuando comienza su impresionante carrera, que se desarrolló sobre todo en Estambul, con construcciones como las mezquitas de Mihirimah, la bella mezquita Rustem Pasha, o la impresionante mezquita de Süleymaniye; pero también podemos encontrar edificios suyos en Anatolia, Siria, Irak, Crimea y los Balcanes.

Con Sinan, los turcos cuentan con un arte propio, original y sumamente avanzado que influirá sobre todo en el mundo islámico. También creó innovadoras técnicas en el ámbito de la ingeniería, al desarrollar sistemas antiterremotos, sistemas urbanos de drenaje, diseño medioambiental y diseños acústicos

En su autobiografía, Sinan afirmó: "Los grandes arquitectos cristianos se sienten muy superiores a los musulmanes, porque hasta la fecha estos jamás han realizado nada comparable a la cúpula de Santa Sofía. Gracias a la ayuda del Todopoderoso y al favor del sultán he conseguido construir para la mezquita del sultán Selim, una cúpula que supera a la de Santa Sofía en cuatro zira (varas) de diámetro y seis de altura".

Se dice que estuvo ciegamente enamorado de Mihrimah, cuyo nombre de origen persa, significaba “el sol y la luna”, la hija favorita de Solimán. Diseñó para ella dos mezquitas, la de Üsküdar y la de Edirnekapı. Hay un mito acerca de estas dos mezquitas: el 19 de marzo (cuando el día y la noche son iguales y coincide con el supuesto cumpleaños de Mihrimah) en el momento de la puesta del sol, mientras sobre el minarete de la mezquita en Edirnekapı se oculta el sol, la luna se eleva entre los dos minaretes de la mezquita en Üsküdar. 

Experiencias únicas durante nuestro viaje a TURQUÍA con VAGAMUNDOS

Conocida como la ciudad de las siete colina, Estambul hay que visitarla como mínimo una … o mejor, mil veces en la vida. Todo lo que se diga de esta fascinante urbe que mezcla las tradiciones de Oriente con la modernidad de Occidente, es poco. Tendremos tiempo de visitar sus lugares mas emblemáticos, sus monumentos bizantinos como Santa Sofía, o la iglesia de Chora; otomanos, como la Mezquita Azul o el Palacio de Topkapi; realizar un crucero por el Bósforo hasta el mar de Mármara o visitar sus bazares como el Egipcio o el Gran Bazar.

Pero si tenemos que destacar un monumento de Estambul, sin duda no hay nada comparable a Santa Sofía, el templo de la divina sabiduría que durante siglos fue la mayor iglesia de la cristiandad. Cuando entramos en la enorme sala, con su cúpula flotante cubierta de frescos, su iluminación difusa, las columnas monolíticas … nos resultará sobrecogedor.

Capadocia, un lugar que parece ajeno a este mundo, una obra de arte que posee dos autores, la naturaleza, que la decoró con extravagantes formaciones rocosas conocidas como chimenea de hadas que se han formado a lo largo de miles de años de erosión y la fe, que talló monasterios e iglesias en el interior de la roca.  Algunas de ellas, como la la excepcional Karanlik Kilise (iglesia Oscura), una de las iglesias más extraordinarias de Turquía.

Pasear por uno de los tesoros más curiosos de Turquía como es Pamukkale (castillo de algodón, en turco), famosa por sus terrazas de traventinos de calcita situada en la ladera de una colina. Aquí se encuentra también la ciudad-balneario romana y bizantina de Hierápolis, con el famoso Plutonium, conocido como el agujero del demonio.

En Turquía hay muchos yacimientos arqueológicos griegos y romanos, pero ninguno como Éfeso, donde el arte griego y la arquitectura romana llega a las más altas cotas; además en un estado de conservación magnifico. Para todos los que nos gusta la cultura, será una experiencia única pasear por la avenida de las Columnas o la vía de los Curetes y encontrarnos con el templo de Adriano, la Biblioteca de Celso o el Gran Teatro.

Pero además de Éfeso, en Asia Menor hay otras ciudades griegas y romanas legendarias. No será muy difícil imaginarnos una representación en el Teatro de Aspendos, el mejor conservado del mundo, incluso permanece en pie la pared posterior del escenario; Aphrodisias, dedicada a la diosa del amor Afrodita, uno de los lugares más fascinantes de la Antigüedad; o Perge, un enclave de importancia capital en la historia cristiana.

¿Qué le lleva a un ser humano crear una cumbre artificial en la montaña más alta de su reino, y plantar allí gigantescas esculturas de dioses persas y griegos y de sí mismo? Sin duda la megalomanía. Llegaremos hasta la cumbre de este santuario creado por el rey Antioco I de Comagene en el siglo I a.C. y  seremos testigos de un mágico atardecer en el Monte Nemrut (Nemrut Dağı), donde la suave luz del crepúsculo irá creando las inquietantes sombras de las gigantescas cabezas esculpidas en roca y el inmenso paisaje se irá apagando.

Tomaremos contacto con nuestro pasado, en la Mesopotamia Bíblica, en el este de Anatolia, un lugar habitado mayoritariamente por cristianos durante siglos (actualmente quedan muy pocos), con antiquísimas iglesias y monasterios. Aquí, visitaremos ciudades como Diyarbakir, con su enorme muralla romana de basalto negro; Midyat, donde se encuentra Deyr-ul Umur (Mor Gabriel), el monasterio siríaco ortodoxo más antiguo del mundo; Urfa, la “Jerusalén de Anatolia”, lugar sagrado para judíos, cristianos y musulmanes, ya que aquí fue donde nación Abraham; Harran, uno de lugares que lleva más tiempo habitado de forma ininterrumpida; o Gaziantep, donde podremos contemplar los más bellos mosaicos en el Museo de Zeugma, sin duda el mejor museo de mosaicos del mundo.

Mención aparte merece Mardin, una de las ciudades más hermosas de Turquía. Encaramada a una colina, frente a la llanura mesopotámica, pasearemos por los callejones del casco antiguo de este auténtico museo al aire libre donde veremos antiguas mezquitas como la de Ulu Camii del siglo XII o el Monasterio Deyrul Zafaran (“del Azafrán”), del siglo V, donde sus monjes aún hablan el arameo, la lengua que hablaba Jesús.

¿Sabías que en el este de Anatolia se encuentra el templo más antiguo conocido? Pues sí, las construcciones megalíticas en círculos concéntricos de Göbekli Tepe son 7.000 años anteriores a las de Stonehenge, en Gran Bretaña. Su descubrimiento causó un gran impacto en la comunidad científica, ya que esto indica que en aquella época ya existía una organización social desarrollada.

Mesopotamia significa “tierra entre dos ríos”. Obviamente esos dos ríos son los míticos Tigris y Éufrates. Tendremos la oportunidad de realizar un breve crucero por el Éufrates, donde podremos ver algunas de las ciudades sumergidas por efecto de la construcción de las nuevas presas.

¡Y qué decir de los bazares turcos! Aunque no seas muy comprador, en Turquía te volverás compulsivo. Pocos países poseen una artesanía comparable a la turca. Ya sea en el Gran Bazar de Estambul, el kapalı çarşıel de Mardin, o el caravasar Hasan Paşa de Diyarbakir o en cualquier otro bazar de los que visitemos, cuando entres en cualquiera de ellos, tu estado de ánimo sufrirá un cambio radical que te llevará a una fiebre compradora. 

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