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Lawrence de Arabia: una vida apasionante | Vagamundos Club de Viajeros

Publicado el 29/05/2021 en

Arqueólogo reconvertido en espía.
Después de excavar algunos yacimientos a orillas del Éufrates bajo las órdenes del prestigioso arqueólogo británico Leonard Wolley, y de ampliar sus conocimientos tanto idioma y cultura árabes, como de la geografía de la zona, a principios de 1914, Lawrence es reclutado por los servicios de inteligencia británicos. Acababa de estallar la Gran Guerra, y los intereses occidentales en la región, tanto del Reino Unido como de Francia, se estaban viendo afectados por el avance del Imperio otomano. 

Los ingleses aprovecharon los conocimientos de Lawrence sobre los pueblos de la región para promover una revuelta de las provincias árabes oprimidas en contra de los otomanos. El ejército británico esperaba contar con el apoyo de las fuerzas árabes para frenar a los turcos.

La guerra en el desierto

Lawrence sentía una afinidad natural hacia la Revolución Árabe, cuyo objetivo era expulsar a los turcos y crear un estado panárabe. Se le encomendó la misión que le abriría las puertas de la leyenda. Fue enviado a la ciudad de Jidda (actual Arabia Saudita), donde se encontraba Husayn ibn Alí, un miembro prominente de la familia de los hachemíes, descendiente del profeta Mahoma, para convencerlo de que generalizara la revuelta árabe que tímidamente habían comenzado sus hijos Abdullah y Faysal contra los turcos. A cambio del apoyo militar necesario, Husayn ibn Alí exigía la creación de un gran reino árabe que él mismo lideraría.

El 10 de junio de 1916, Huseyn lanzó una proclama al pueblo árabe llamándolo a la rebelión contra el sultán, y en año y medio, las fuerzas otomanas fueron derrotadas. Durante este tiempo, Lawrence actuó como consejero de Faysal, uno de los cuatro hijos de Husayn que fue quien encabezó la revuelta. La corriente de simpatía mutua que se estableció entre él y el emir Faysal (el futuro monarca Faysal I de Irak) fue decisiva para el éxito de su cometido, el cual implicó la ardua tarea de coordinar a las esquivas tribus beduinas. Lawrence fue ascendido al grado de capitán y más tarde al de coronel.

Sin embargo, las cosas no fueron fáciles para aquel oficial británico vestido con ropas árabes, de ojos azules, mentón prominente, facciones atractivas, corta estatura (medía 1,66 metros), pero fornido. En noviembre de 1917 fue capturado por los turcos, logrando escapar, pero antes fue torturado y, al parecer, violentado sexualmente. Esto le dejó un trauma que le acompañaría toda su vida.

Fin de la guerra

Pero en mayo de 1916 británicos y franceses ya se habían repartido en secreto el Imperio Otomano, y el tratado de paz de Versalles de 1919, firmado al finalizar la I Guerra Mundial, sentenciaba que Husayn ibn Allí no recibiría ninguna de las concesiones prometidas.
Profundamente desilusionado por la actuación de su país, asqueado por las atrocidades de la guerra, de las que se sentía corresponsable, y abatido por las pérdidas en el campo de batalla, en Francia, de sus dos hermanos, Lawrence pidió el relevo y el 4 de octubre de 1918 abandonó Damasco rumbo a Inglaterra.

Al parecer, era una persona solitaria que en época de paz nunca sintió pasión y la sensación de tener un propósito en la vida, como había experimentado con sus camaradas árabes en el desierto.

El final de un sueño

Considerado un traidor por los árabes, a partir de 1922 Lawrence estuvo realizando trabajos burocráticos en Reino Unido durante un tiempo. Se alistó como piloto de la RAF con nombre falso, pero fue descubierto y apartado del cargo. En 1925 fue readmitido y enviado a la India. El exilio indio terminó bruscamente en 1928 a raíz de la sospecha de que estuviera involucrado en ciertos movimientos revolucionarios en Afganistán.

En 1926, Lawrence publicó su obra más famosa, Los siete pilares de la sabiduría, en la que relata su experiencia en la guerra contra los turcos. Permaneció en la RAF hasta ser licenciado en marzo de 1935, retirándose entonces a una pequeña propiedad que tenía en Clouds Hill. 
El 13 de mayo de 1935, en un día de intensa lluvia, fue con su motocicleta Brough Superior SS100 a la oficina de correos de Bovington a enviar un telegrama. Al volver se encontró a dos ciclistas a pocos metros de distancia y tuvo que frenar en seco. Lawrence salió despedido y su cabeza impacto fatalmente contra el suelo. Después de seis días en coma, finalmente falleció.

Fue atendido por el neurocirujano Hugh Cairns, quien a raíz de aquella desgracia, estudió el modo de poder evitar más muertes de este tipo por golpes en la cabeza en accidentes de moto. Sus investigaciones dieron como fruto la implantación del uso del casco tanto para civiles como para militares. 

Lawrence, la leyenda

La leyenda de Lawrence nació gracias a la promoción de Los siete pilares de la sabiduría que hizo un periodista estadounidense en 1926. En la intrépida narración de sus gestas, que tienen como escenario principal el desierto de Wadi Rum y sus alrededores, Lawrence se presenta como consejero de confianza, soldado valiente y, en última instancia, figura mesiánica de la causa árabe.

Sin embargo, los árabes no lo veían de la misma forma. De hecho, para algunos era un completo desconocido, uno mas entre los 100.000 árabes, el 10% de los cuales murió en su épica lucha para construir una nación.

La imagen de héroe y de mito se conservó durante algunos años después de su muerte. Sin embargo, con el tiempo la persona de Lawrence se difuminó y olvidó. En 1955 el escritor Richard Aldington publicó una biografía sobre Lawrence en la que demolía su leyenda y lo tachaba de mentiroso compulsivo, ambicioso y desequilibrado, iniciando así un debate en torno a su figura. 

El legado de Lawrence

En realidad, Lawrence no se esforzó en dar a su narración una perspectiva histórica fiel. Su contribución en la Revolución Árabe, a pesar de ser importante, sin duda choca con la posterior división británica de Oriente Próximo. En su favor hay que decir que sus escritos permitieron que el gran público descubriera los sagrados nombres de Auda y Fáysal que resonaban en el desierto de Wadi Rum, y describe con ternura a los soldados rasos de la causa árabe, que dieron sus vidas por el nuevo mundo.

La película épica de David Lean de 1962, Lawrence de Arabia, con Peter O´Toole en el papel de Lawrence, dio un nuevo giro a su figura, al presentarlo como un ser humano complejo y vulnerable. Por otro lado, magnífica sus excéntricos y valientes logros en un estilo muy cinematográfico, pero en Jordania su recuerdo es ambiguo y se le considera más un imperialista que un aliado de los árabes.

 

Artículo escrito por Eugenio del Río

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