PLANIFICANDO VIAJES

Elegimos los destinos que nos apasionan, trabajamos intensamente los recorridos, diseñándolos a medida, valoramos presupuestos con distintas agencias y receptivos, seleccionamos minuciosamente. Todos los servicios que componen el periplo y distribuimos el programa final entre amigos viajeros para formar grupo.

2021 /

ECUADOR & ISLAS GALÁPAGOS

ENERO 2021

Los españoles buscaron El Dorado por toda Sudamérica, y sin duda, si esa ciudad hubiera existido, se encontraría en ECUADOR.

Mas información

  • ECUADOR & ISLAS GALÁPAGOS

    Viaje a Ecuador, visitando la Selva Amazónica, en enero de 2021.


    Los españoles buscaron El Dorado por toda Sudamérica, y sin duda, si esa ciudad hubiera existido, se encontraría en ECUADOR. Este maravilloso país andino está formado por cuatro mundos: la costa, la sierra, el oriente amazónico y las islas Galápagos. Todo esto da como resultado una sorprendente variedad de paisajes, salpicados por majestuosos volcanes y bellísimas ciudades coloniales.


    Nos dejaremos seducir por Quito, la capital, con su bello centro histórico que respira historia por todos sus rincones, o Cuenca, con calles adoquina#das, fachadas polícromas y una muy bien conservada catedral.


     Nos sumergiremos en la Amazonía para vivir momentos inolvidables en el seno de una naturaleza salvaje; disfrutaremos de las aguas termales de Papallacta rodeados de montañas; en Otavalo, uno de los mercados más conocidos de América, aprovecharemos para comprar piezas de la rica artesanía ecuatoriana. En Quilotoa visitaremos aldeas indígenas hasta llegar al lago de azul intenso del cráter del volcán.


    Subiremos al tren de Riobamba, el ferrocarril trasandino que atraviesa el valle central, que es conocido como la “Avenida de los Volcanes”. Y ahora sí, llega el turno de la joya de la corona ecuatoriana: las Islas Galápagos, ese rincón del mundo con el que absolutamente todo viajero sueña visitar algún día. Unas islas donde la fauna salvaje es la dueña y señora del lugar y las iguanas, lobos marinos, tortugas gigantes o piqueros de patas azules –entre otras muchas especies- no se inmutan por la presencia de los viajeros que llegan hasta aquí. Mirando atrás en el tiempo, es fácil imaginar cómo debió sentirse el mismísimo Charles Darwin cuando llegó a este lugar en 1835.